Cuando morimos . ( 4 )

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Al llegar hasta este punto del proceso de la muerte, la esencia del ser ha construído un cuerpo nuevo, pero uno tenuo, inmaterial, parecido a un espíritu o a un sueño. Los sentidos regresan y se puede escuchar y ver a los que se reunen alrededor del muerto, pero la comunicación no es posible. Ya muerto, uno ha olvidado las sensaciones de la propia disolución como si uno hubiera atravesado un período sin consciencia antes de emerger del cuerpo como un fantasma. En este momento es cuando si uno siente un fuerte apego a las circunstancias de la vida reciente es posible  terminar apegandose a la Tierra, y vagar tratando en vano de influenciar los eventos en el mundo fisico. Uno puede convertirse en fantasma para los que han quedado atrás; algunos se dedican a asustar a los vivos, pero la mayoría sólo se manifiestan en los sueños de sus parientes o de sus seres queridos.

Hasta este punto uno sigue tieniendo la oportunidad de escoger ir hacia la luz.

Según la doctrina Tibetana, la cual cree en la rueda (ciclo) de la reencanación, este proceso es la experiencia de un sueño en donde ambos, paraíso e infierno en la vida después de la vida, son creados por uno mismo, al igual que las entitades divinas y las entidades iracundas que se encuentran durante esta parte del proceso. Los textos Tibetanos registran un período de 7 días durante los cuales los sueños del muerto manifiestan entidades divinas benéficas y tranquilas, y un período de 5 días en los cuales las entidades son coléricas e iracundas. Los Tibetanos sabían que estas visiones no tienen una realidad objetiva, sino representan las proyecciones inconscientes de nuetras esperanzas y miedos. Y repito, son entidades creadas por uno mismo.

El libro Tibetano de los Muertos es esencialmente un guía para la liberación durante el proceso de la muerte en el que la consciencia existe entre-vidas (bardos), y reitera una y otra vez que los bardos son ilusiones proyectadas desde la profunidad de la mente. Durante su manifestación uno aún puede aceptar este entendimiento y escapar el sueño para poder regresar a la “luz clara”. Se cree que el estado de iluminación se alcanza más fácilmente en este punto que durante la existencia humana.

Pero hay que tener en cuenta que mientras la experiencia del bardo (entre-vidas) continúa, la liberación se convierte en algo progresivamente más difícil ya que las visiones de los 5 días finales son motivados por patrones negativos y la cadena de vidas anteriores. La tendencia es huir debido al terror y miedo, igual que muchos de nosotros hacemos cuando enfrentamos nuestras imperfecciones durante la vida; y más que otra cosa es el escapar lo que asegura una reencarnación gobernada por el proceso conocido como Karma.

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Cuando morimos . ( 3 )

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Después del momento en el que se te considera clínicamente muerto bajo estandards occidentales, tus pensamientos disminuyen y pierdes la percepción sensorial del mundo material, pero según el entendimiento Tibetano uno retiene la consciencia de un cielo iluminado y grandioso primero con luz de luna, después con una luz brillante anaranjada de sol, lo cual es nuestra propia interpretación respectiva de una gota aperlada de energía masculina a través de la línea central desde el chakra de la corona hacia el corazón, y una gota roja de energía femenina en ascenso desde el chakra de la zona genital hacia el chakra del corazón. Cuando estas dos gotas se encuentran, producen la consciencia misma y crean un entendimiento a consciencia que no se experimenta nunca durante el tiempo en vida, un tipo de oscuridad luminosa. En esta parte del proceso uno pierde completamente la consciencia, lo cual es una sensación parecida a la de un desmayo ao la del dormir.

La consciencia no desparace exactamente, sino que atravieza un cambio. El entendimiento, la consciencia, percibe lo que los Tibetanos llaman “luz clara”, una consciencia unificante y omnipresente. Los tibetanos entienden que los dos canales forman un nudo que mantiene a cada chakra en su lugar. El nudo en el chakra del corazón se ata en el momento de la concepción y se mantiene firme a través de la vida entera. En esta parte del proceso de la muerte, el nudo comienza a deshacerse. La consciencia finalmente se separa del cuerpo. Desde la perspectiva Tibetana, este es el momento real de la muerte.

Pero éste no es el final, y , lo que sucede después depende de nuestro nivel de evolución espiritual.

Este conocimiento de la dinámica de la muerte, provoca mi esperanza de haber desarrollado mi entendimiento de la naturaleza verdadera de la realidad lo suficiente como para superar la experiencia, y así poder reconocer e integrarme a la “luz clara”; así cuando finalmente descanse sin mi cuerpo físico y sin mi sistema energético, y me convierta en la quitaesencia de la consciencia en unión absoluta con la Mente Divina que minifiesta el Universo, pueda yo pasar más allá de la necesidad de reencarnar y alcanzar la iluminación máxima. Pues esto es lo que sucede después:

La mayoría de nosotros atravezamos esta experiencia trascendental sin notarla, ya que nuestro nivel de consciencia es tan sutil que no la reconocemos y somos ignorantes de su importancia. Algunos ven la “luz clara” tal cual es pero se alejan de ella temiendo la disolución de las estructuras conocidas y los patrones habituales que la aceptación de una consciencia a este nivel requiere, y entonces despiertan en una consciencia de oscuridad sin haberse dado cuenta de lo que se ha perdido, y aquí es cuando comienzan a reconstruir las estructuras necesarias para ocupar de nuevo un lugar en el mundo físico.

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Cuando morimos . ( 2 )

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En este punto, el primer cambio de tu proceso mental se hace evidente. Notas que tus pensamientos comienzan a disminuir. Ya no te interesas, o no estás consciente, de lo que sucede a tu alrededor. Tu respiración se debilita y tu sentido del olfato desparece. Parecerá como si te rodearas de chispas.

En este momento tu respiración se detiene completamente. La lengua parece engrosar y el sabor desaparece. El sentido del tacto ya no exsite.

En términos occidentales, te declaran clínicamente muerto. El latido el corazón se ha detenido, la circulación de la sangre para, y el cerebo ya no registra actividad eléctrica.

Pero sin ser sospechado por la ciencia occidental, tu consciencia sigue viva, y aún hay actividad en los canales sutiles rtsa.  Según la medicina Tibetana, el embrión evoluciona un sistema de energía complejo durante sus ocho semanas iniciales en el vientre. Tres canales principales (rtsa) de energía de vida se desarrollan primero. El canal central (dbu-ma) se origina en la corona de la cabeza justo debajo del punto suave en el cerebro y corre haica abajo a través de la columna vertebral hacia un espacio localizado cuatro dedos debajo del ombligo. El canal derecho (ro-ma) se abre desde el centro justo arriba de las cejas, y corre paralelo al central a una pulgada aproximadamente hasta que se vuelve a unir al centro justo debajo del ombligo. El canal izquierdo (rkyang-ma) refleja exactamente al derecho del otro lado del canal central. Los dos canales se unen con el canal central en ciertos puntos importantes a través de su trayectoria, tales puntos conocidos como Chakras, en una serie de vortex en el aura humana a través de los cuales la fuerza de vida universal se recibe, se transforma y se distribuye en el cuerpo.  Una descarga de energía de alta frecuencia es experimentada en los puntos Chakra a lo largo de la columna vertebral manifestando un giro de energía vibratoria en estos puntos.

CONTINUARA.

Cuando morimos. ( 1 )

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En el presente sabemos que varios minutos después de que el corazón se detiene, aún podemos registrar un mini-electrocardiograma buscando señales en el interior de la cavidad cardiaca. Tres horas después, las pupilas aún se contraen violentamente en reacción al uso de gotas, igual que cuando lo hacen en vida. Los músculos siguen reaccionando en reflejo al golpetéo repetido de alguién. La muerte celular aún puede prolongarse. La actividad eléctrica en el cerebro continúa 4 minutos o más después de que el corazón se detiene. La resucitación después de horas, e inclusive días, es posible en algunos casos, inclusive cuando la respiración y el latido cardiaco se han detenido. Hasta que el cuerpo comienze a pudrirse a causa del efecto bacteriológico, parece que no podemos estar absolutametne seguros de que la muerte sea absoluta.

Básicamente, la ciencia occidental ha descubierto lo que los Tibetanos parecen saber desde hace siglos ~ la muerte no es un evento, es un proceso.

El libro tibetano de los Muertos (traducido más apropiadamente como “El libro de la Gran liberación) parece haber sido escrito a finales de el siglo VIII (8) de la era Cristiana. Este libro se mantuvo escondido durante casi quinientos años antes de ser descubierto durante el renacimiento espiritual del siglo XIV (14). Un libro que registra el conocimineto Tibetano Budista sobre la Muerte.

Según tales doctrinas antiguas, ésta es la experiencia que acontece cuando morimos:

Primero, sentirás debilidad y una sensación de hundimiento, seguida de una sensación de derretimiento cuando tu cuerpo parece encogerse. Comienzas a no distinguir forma alguna pues tu visión se nubla. Como si vieras al mundo debajo del agua. Todo parece fluído y poco claro.

Después, cuando tu cuerpo comienza a disecarse, comienzas a sentir parálisis. Comienza una pérdida general de sensación. Las imágines y los sonidos se desvanecen. Te sientes rodeado de un humo giratorio (niebla). Comienzas a sentir frío.

CONTINUARA.