TRAICION…O QUIZAS…NO?

Es extremadamente fácil cuando vemos con el corazón. Sentimos la verdad más de lo que podemos pensar sobre ella.

La experimentamos mejor de lo que la comprendemos.

Así es como nos damos cuenta. Nunca dudes si tu corazón te indica que “algo anda mal”. El corazón no sabe mentir, el cerebro sí.

El amor es tan transparente, que cualquiera puede ver a través de él y encontrar la mentira que puede surgir para mantener un romance.

Cuando uno descubre la verdad y se da cuenta de que ha sido traicionado, duele, mucho.

Y es lógico, ya que típicamente quien traiciona suele vivir en la mentira y el miedo, mientras que el traicionado lo hace en la verdad y en el amor.

Esa polaridad resquebraja a ambas partes por no lograr compatibilidad, y es lógico.

Se dice “que la verdad duele”, pero eso no es cierto. Sólo duele que la ilusión que se tenía se vea desmantelada.

Solemos ver en la otra persona no lo que es (la verdad) sino lo que creíamos que era.

Con una nueva conciencia, he llegado a entender que la verdad sólo sabe curar, y los que se resisten a ella, se resisten a la curación.

La más bella contraparte de la traición que he podido comprender, es que con el tiempo sólo trae la verdad,

Con ello nos dolerá haber perdido la “ilusión”, pero es sublime “darnos cuenta de la verdad” para así curarnos y poder sacar esa manzana podrida de nuestra canasta y, de esa manera, poder continuar en paz.

Esa es la bella consecuencia de encontrarnos con la verdad: experimentar paz, que es incompatible con la desconfianza.

Si no te gusta la verdad que descubriste, no es problema de la verdad, sino tuyo.

Anuncios

Los Tipos de Amor según la Psicología

Amor Compañero y Amor Pasional

Hatfield y Rapson fueron los primeros en dividir el amor en dos tipos:

  • Amor Compañero o Camaradería: tiene un alto grado de apego, compromiso e intimidad, aunque esta desprovisto de pasión. Es el que sentimos por nuestros familiares o amigos.
  • Amor Pasional: es el amor que sentimos por la novia o por la chica que conocimos este sábado pasado. Es mas intenso que el amor compañero, esta muy marcado por la sexualidad y el romanticismo.

Teoría Triangular del Amor

Según esta Teoría, formulada por Robert Sternberg, existen tres componentes diferenciadas en el amor:

  • Pasión: deseo de estar con la otra persona y que el sexo con ella sea gratificante.
  • Intimidad: Capacidad de compartir nuestros deseos , sentimientos y secretos con la otra persona.
  • Compromiso: Certeza de que pase lo que pase esa persona no nos olvidara o dejara en la estacada.

Por tanto se plantean 6 clases de amor por combinación de estos elementos:

  • Confianza – Amistad: cuando únicamente existe Intimidad. Por ejemplo, la relación que se puede tener con un psicólogo con el cual tenemos mucha confianza. También se aplica al cariño que sentimos por un amigo.
  • Encaprichamiento: sólo hay Pasión, y se caracteriza por existir únicamente deseo sexual. El llamado amor a primera vista.
  • Amor Vacío: un amor donde sólo hay Compromiso: la Pasión y la Intimidad han muerto o jamás existieron.
  • Amor Fatuo: existen Pasión y Compromiso. Es más intenso que el encaprichamiento.
  • Amor Romántico: existe la Pasión y existe la Intimidad.
  • Amor Sociable: Intimidad + Compromiso ,es el que se da en las parejas que han perdido la pasión.
  • Amor Completo: un amor con las tres características se supone que es el amor ideal, aunque según la psicología no suele durar mucho: es dificil de mantener y suele derivar en alguno de los otros tipos de amor.

Recuerda olvidarme o quizas…..olvida recordarme.

Infinidad de veces solemos cargar situaciones del pasado sobre las espaldas de nuestro presente, momentos dolorosos, o tal vez recuerdos gratos pero que al evocarlos nos deja un amargo sabor en la boca.
Vivimos día tras días pensando en lo que “hubiera” sucedido “si tal o cual”, soñando “cómo sería nuestras vidas si” y repasar sobre lo que no se puede volver a reescribir sólo nos cubre de tristeza, impotencia o mal humor. Intentamos a ciegas volver a empezar, pero todo es fallido. Él o ella se han ido de nuestro presente, sea por la razón que sea, pero en su partida se han llevado un trozo de nosotros. ¿Por qué no podemos olvidar? ¿Por qué seguir insistiendo en lo que no fue? ¿Por qué pensar en los ausentes amores todo el día? ¿Por qué soñar con ellos, anhelarlos, pretenderlos? ¿Por qué amargar el alma con el vacío impetuoso de un amor frustrado? ¿Por qué no olvidamos para seguir el camino? ¿Por qué?
Porque en la mayoría de los casos nuestro EGO ha salido demasiado herido, y esa  herida narcisista no deja de sangrar frente al espejo.
Porque hemos construido nuestra relación en base a expectativas y cuando la ecuación da lugar, siempre el resultado es la desdicha.
Porque hemos eternizado la relación, ignorando a sabiendas, que nada es eterno.
Porque nos martirizamos recordando sólo una parte de la historia, las mejores escenas, para seguir alimentando nuestra dolencia.
Porque en el fondo, cuando no podemos arribar al OLVIDO, no podemos ACEPTAR que el otro se haya olvidado de nosotros. No logramos entender ¿cómo ese “otro” se atrevió a olvidarse de nosotros? ¿De mí?  Sí, de mí.

Porque aun  siendo lo que seamos, el otro tiene el derecho a hacer con “su sentimiento” lo que quiera. Puede apostar todo su amor al nuestro, y a mitad del juego retirarlo; con o sin explicación, con postergación o de un día para el otro.
¿Y para qué repasamos en el  álbum  de la memoria las promesas que nos hicimos en aquél amanecer? ¿Los besos de principio que tenían un sabor peculiar? ¿La calidez de los abrazos?
¿Para qué comparamos a ese gran amor trunco con los “nuevos” que quieren florecer”? ¿Para qué sostener su nombre en los labios? ¿Para qué negarnos al paso del tiempo? ¿Para qué aferrarnos al pasado?
Para seguir igual, contemplando lo destruido, lo que no funcionó parados desde la queja.
Para no hacernos cargos de las rondas que nos tocan.
Para defendernos de las futuras relaciones, y proteger el corazón a raga dientes, para creer que todo tiempo por pasado fue mejor y desde una mirada infantil desconfiar de lo que nos puede deparar la vida.
Para manipular la situación y hasta a veces obtener recompensas ocultas: “conmiseración, apapachos, atención, etc.”.
Para evitar lo que está sucediendo y no cerrar el ciclo.
Cuando el olvido no llega, simplemente es porque nos hemos empeñado en que resistir los cambios de nuestras vidas; decidimos que nada deberá cambiar aun cuando todo sea distinto, procuramos ser indiferentes a la realidad que se nos plantea y vivir como “si nada hubiera pasado”.
Cuando estamos enamorados creemos que éste amor es el único y el definitivo  y frente a la desilusión o la ruptura, seguimos idealizando esa relación; pero sólo es eso, IDEALIZACIÓN.
Idealizar puede hacer más sublime o romántico al vínculo de pareja, pero no lo vivencia como lo que es, algo real; algo que existe más allá de mí y de ti, algo que tiene vida propia, alimentado de mis temores y de los tuyos, de los sueños de ambos, de los complejos de los dos.
El amor es vida, es ahora, es presente; lejos está de ser una “bonita idea”; una estampa con dos amantes sonrientes para toda la vida y repitiendo día con día, el mismo menú: las perdices.
El olvido no es un borrador o una anestesia que nos apacigua; es un viento renovador de esperanzas, un soplo de bienaventuranza sobre las laceradas, un pasaje a un seguir próximo, una oportunidad de aprender de los vivido.

DUDAS….O NO.

 

¿Qué hacer cuando una persona se aleja de nuestra vida por decisión de él o ella, pero no por deseo nuestro: nos pesa mucho su falta, no sabemos qué pasos dar, cómo lidiar con la tristeza y la ausencia.?

Mi pregunta es: ¿Por qué irnos a los extremos? ¿No hay que verse nunca más? ¿Es todo o nada?

En el caso de una ruptura inesperada o que has tratado de evitar durante un tiempo, en un principio puede que te sientas desorientado, a la merced de estados emocionales variables: llanto, desasosiego, por qués… Después de la primera reacción, que es conveniente dejar fluir de la manera que se presente, verás que hay más opciones que se abren como un abanico delante de ti, para hacerte sentir mejor (¡¡sí, puedes sentirte mejor en este momento!!).

Una posibilidad es intentar una reconquista. Es tu derecho, si alguien decide algo contrario a tus deseos, puedes tratar de lograr una reconciliación o un acercamiento, de manera suave, tratándote bien a ti mismo (o misma) y a la otra parte involucrada. Sin forzar situaciones ni presionar tiempos, manteniendo las expectativas en niveles reales.

Un intento de reconciliación tal vez te resulte, tal vez no. Si lo intentas, tienes el 50% de posibilidades en contra y 50% a tu favor. Si no lo intentas… pues, como bien te figuras, las probabilidades a tu favor son significativamente menores.

Plantear una amistad o permanecer en contacto por email o de otra manera puede ser el inicio del camino que quizá los lleve a volver a estar juntos en algún momento. O a suavizar la separación, que no tiene por qué ser tan abrupta si necesitas otra cosa.

Tal vez no quieras volver a entablar una relación sentimental con esta persona, pero te haya quedado un gusto amargo. Si una relación se termina por decisión absoluta de uno solo de los miembros, la ruptura probablemente quedará en los términos que esa persona haya dispuesto. Te hará sentir mejor tratar de llegar a un terreno neutral el en que la ruptura esté en los términos de los dos, en la medida que sea posible. Esto te dará una gran paz interna. No podemos obligar a alguien a que esté con nosotros si no quiere estarlo o si tiene dudas, pero sí podemos propiciar una post relación más amigable, que esté en sintonía con nuestros sentimientos, recuerdos e historia de vida en común.

Aceptar la situación presente abre un abanico de posibilidades, desde intentar volver a estar juntos, quedar en mejores términos y seguir cerca desde otra óptica, a comenzar a transitar el dolor de la separación y hallar nuevos rumbos, nuevos amores y nuevas historias para disfrutar.

Absolution

El perdón es una expresión de amor.
El perdón libera de ataduras que amargan el alma y enferman el cuerpo.

Muchos de nuestros intentos de perdón fracasan pues confundimos esencialmente lo que es perdonar y nos resistimos ante la posibilidad de empequeñecer los eventos ocurridos u olvidarlos.
El perdón no es olvido, no es olvidar lo que nos ocurrió.
No significa excusar o justificar un determinado evento o mal comportamiento. No es aceptar lo ocurrido con resignación.
No es negar el dolor.
No es minimizar los eventos ocurridos.

No significa que estés de acuerdo con lo que pasó, ni que lo apruebes.
Perdonar no significa dejar de darle importancia a lo que sucedió, ni darle la razón a alguien que te lastimó.
Simplemente significa dejar de lado aquellos pensamientos negativos que nos causaron dolor o enojo.

Creemos erradamente que el perdón debe de conducirnos inexorablemente a la reconciliación con el agresor.
Pensamos que perdonar es hacernos íntimos amigos de nuestro agresor y por tal motivo lo rechazamos.

No implica eso para nada, el perdón es UNICAMENTE PARA TI y para nadie más.
No hay que esperar que la persona que nos agredió cambie o modifique su conducta pues lo más probable es que esta persona no cambie y es más, a veces se ponen hasta peor.

El perdón se basa en la aceptación de lo que pasó.
La falta de perdón te ata a las personas desde el resentimiento.
Te tiene encadenado.

El perdón se debe de realizar “sin expectativas” sin esperar que nada suceda. Si esperamos que el agresor acepte su error, estaremos esperando en vano y gastando nuestro tiempo y nuestras energías en una disculpa que jamás llegará.
Si estamos esperando esta reacción, luego de haber perdonado, pues realmente no perdonamos de corazón pues seguimos esperando una retribución, un resarcimiento. Seguimos anclados en el problema, en el ayer, queriendo que nos paguen por nuestro dolor.

Entonces no hemos perdonado, y quien tiene el control de nuestra vida es el EGO.
EGO que quiere a toda costa castigar o cobrar al agresor.

No existe nada ni nadie que pueda resarcir el dolor ocasionado en el pasado, el pasado no tiene cómo ser cambiado. Ningún tipo de venganza o retribución podrá subsanar los momentos de tristeza y desolación que vivimos, lo mal que nos sentimos. Al esperar una disculpa, que se acepte el error; nada de eso cambiarán los hechos, lo ocurrido en el pasado, sólo estaremos queriendo alimentar nuestro ego, nuestra sed de justicia mal enfocada.

La falta de perdón es el veneno más destructivo para el espíritu ya que neutraliza los recursos emocionales que tienes.
El perdón es una declaración que podemos y debemos renovar a diario.
Muchas veces la persona más importante a la que tienes que perdonar es a ti mismo por todas las cosas que no fueron de la manera que pensabas.

Perdonando desde nuestro corazón, logramos mirar los hechos tal y como sucedieron y luego decidimos dejarlos ir, dejarlos en el ayer.
Aceptamos que somos APRENDICES!

Que la lección ya se encuentra aprendida y que hemos logrado vencer las circunstancias negativas que nos tocaron vivir.

Perdona para que puedas ser perdonado.

Recuerda que con la vara que mides, serás medido.

Te perdono, te perdono por todo, te perdono porque quiero, porque lo necesito, porque lo deseo, te perdono porque quiero.

Nadie olvida nada.

 

Recuerdos que pesan como cadenas. Se imponen a la conciencia recurrentemente, invaden el estado anímico y son capaces de perturbar la vida de una persona. Racionalmente sabemos que los recuerdos solo existen cuando se los evoca y que el recuerdo lucha contra el olvido porque de ahí la magnitud de su poder. ¿ por qué tienen tanto poder los recuerdos? ¿ Qué se busca cuando se recuerda? Es evidente que sirven para rememorar o recordar algo vivido o sucedido. Recordar es volver a vivir de manera alucinatoria lo acontecido. Solo se recuerda aquello que impacta, aunque existe una serie de recuerdos llamados encubridores que tras nimiedades ocultan acontecimientos importantes para el sujeto.  La felicidad guarda relación con poder olvidar los recuerdos, desprenderse de esa parte de la historia de uno mismo que cada cierto tiempo vuelve a la conciencia. Todo aquello que nos hace mirar hacia atrás es una argucia para no fijarnos en lo que viene, en lo que toca, en lo que se debe cambiar. Los recuerdos, al igual que los sueños, pueden llegar a proporcionar un grado de felicidad. De ahí el dicho aquel: cualquier tiempo pasado fue mejor. Todo hace alusión a que en el pasado, todos éramos más jóvenes, vivían otras personas que ahora no viven y el envejecimiento era algo todavía lejano por llegar. Aferrarse a lo recuerdos no deja de ser una excusa para no mirar hacia delante. Alguien dirá que si la vida actual es horrible, mejor recordar. La vida es una vivencia donde cada persona tiene implicación en lo que le pasa. Las parejas las elegimos nosotros, las amistades también. Y las oportunidades, se trabajan, se conquistan. Alguien dirá que la vida no le ha dado oportunidades. Y las oportunidades, se buscan, se conquistan, se trabajan y se luchan. Lo fácil es quedarse anclado en la queja, en el dolor, pero por ahí, la vida se desangra. Cambiar también es una decisión y nunca es tarde para comenzar una nueva vida, un nuevo amor, un nuevo proyecto. Para ello, hay que desprenderse de una parte de nosotros, aquella que se aferra al pasado, a lo que ya no existe, a lo que ya no se tiene pero eso es no vivir.

Siempre se viaja mejor con poco equipaje, nos guste o no. Es lo que hay y no hay mas que eso.