Enamorarse: ¿secuestro mental?

Mucha literatura y cine nos enseña lo que se supone que es el amor, idealizando algo que es natural y que existe desde el comienzo de los hombres. ¿Porqué ahora es diferente? ¿O somos nosotros los que hemos cambiado?

Lo más increíble del amor es que desde un punto de vista emocional, varía según la propia percepción del individuo. Nadie ama igual que otro, ni se enamora de la misma manera.

Muchos autores describen el enamoramiento como una “locura transitoria” que no tiene edad y que repercute en gran medida en la vida cotidiana del afectado. Es una emoción que irrumpe sin avisar, intensa y bruscamente, y que normalmente se atenuará con el paso del tiempo.

El enamoramiento es una experiencia que nos conmueve y conmociona, un estado pasajero en el que el mundo tiende a convertirse en un Edén donde volvemos a ser Adán y Eva; y que además tiene el poder de convertir nuestra realidad en un caos, pero claro está, un caos maravilloso.

¿Cómo saber que estamos enamorados?

El enamoramiento se puede considerar como una patología emocional, ya que como se ha dicho antes es transitorio y los síntomas aunque cada uno de nosotros lo interpretamos de forma distinta, se pueden categorizaren los siguientes puntos:

– La idealización de la otra persona: en ese momento de enamoramiento, somos incapaces de ver lo malo de la otra persona, no somos críticos.

– Admiración por el otro: durante esta fase del amor, esa persona se convierte en alguien muy especial, casi en un ser etéreo.

– Desaparece la agresividad: para la persona amada, sólo tenemos palabras dulces y amables.

– Nuestra atención y percepción de la realidad o de los acontecimientos varían; todo es fantástico y fenomenal.

– Nos absorbe en un optimismo ciego hacia el futuro.

– Otros autores hablan del secuestro mental: la vida del enamorado gira en torno a cuándo se producirá el próximo encuentro con el destinatario de ese amor.

– Nos volvemos más generosos y volcados en el otro.

¿Qué problemas se pueden dar?

Debido al estado de placer que nos produce complacer y satisfacer las necesidades del otro, nos olvidamos de comprender y entender al otro. Enamorarse muchas veces nos vuelve egoístas con el resto del mundo e ilusorios.

Al igual que en la ansiedad, en el enamoramiento algunas veces aparecen síntomas como el nerviosismo, las taquicardias, la sudoración y la sensación de no saber cómo comportarse.

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Nunca sin mi.

 

Muchas son las personas que al tratar de vivir una vida basada en sus propias creencias y no en las creencias de su familia y de sus culturas se sienten culpables. La única manera de eliminar la culpabilidad es no seguirle el juego. Una de las características del ser humano cuando se siente culpable es tratar de convencer a otros que piensen como ellos. Nosotros no podemos cambiar el pensamiento o las creencias de nuestros padres, parejas o hijos. No tenemos control sobre eso. Los demás solo cambiarán si ellos se deciden ha hacerlo. A la única persona que podemos cambiar es a la nuestra. Por eso si decidimos hacer cambios radicales en nuestras vidas, otros podrán reaccionar a esos cambios pero no podrán cambiar nuestras opiniones. No somos menos importantes que los demás. Si ellos tienen derecho a creer de cierta manera, nosotros también tenemos el mismo derecho sin sentirnos culpables.

 Respetarnos a nosotros mismos
Debemos recordar que dentro de nuestra alma y nuestra intuición vive nuestro poder superior. No nos podemos desconectar de esa realidad. Debemos respetar nuestro cuerpo y nuestros sentimientos a la misma vez. Nuestra intuición es esa vocesita interna que constantemente nos habla al oído para comunicarnos información importante que muchas veces ignoramos. La base del respeto propio es escuchar esa voz interna que nos dice que debemos honrar cada una de las partes de nuestro cuerpo y espíritu y vivir una vida digna. Cuando nuestro cuerpo está cansado debemos darle descanso. Muchísima gente cuida más de su trabajo, sus casa y su auto que de su propio cuerpo. Debemos cuidar primeramente nuestro yo físico y espiritual pues eso significa auto respetarnos y el auto respeto ayuda a confrontar todo tipo de temores y miedos a cambiar. El auto respeto te ayuda a celebrar quien eres y a darle crédito a tus logros. Recuerda, las personas te tratarán como tu permitas que te traten. Si quieres que otros te respeten debes comenzar por respetarte a ti mismo.

 Perder el temor al cambio
La mayoría de las decisiones que toma el ser humano son basadas en los temores que experimenta. Muchas veces no seguimos a nuestra intuición por temor a equivocarnos. Algunas veces el temor lo usamos como un mecanismo de defensa para escudarnos en nuestras inseguridades y falta de confianza en nosotros mismos, sin darnos cuenta que el temor nos limita y no nos permite avanzar. El secreto para confrontar el miedo es recordar que los regalos vienen atados por muchas cintas. Tenemos que quitar esas cintas y desenvolverlos para disfrutarlos. Muchas veces el temor es lo que más limita nuestra voluntad y sofoca nuestro espíritu. El miedo a dejar una relación abusiva, por no saber donde ir ni que hacer. El miedo a dejar un trabajo donde estamos siendo abusados por temor a buscar un nuevo trabajo. El miedo de abrir un negocio por temor a fracasar, el miedo a estar solo o sola, nos obliga a quedarnos en una relación que no nos satisface.
Recuerda que el miedo te limita. El miedo ata tus manos y las posibilidades de vivir una vida digna de tus aptitudes.

Aprende a ser tu mismo, nunca pierdas tu dignidad; no te salgas de los límites que te degradan como ser humano, defiende tus derechos individuales, tus opiniones, tus ideales, no te de temor ni verguenza de expresarlos a otras personas por temor a la crítica. Cree en ti mismo y alcanza lo que te propones, no te dejes vencer por palabras tales como “es imposible lograrlo” cámbialas por “es difícil pero si me empeño lo logro” . Confía en tu intuición y apóyate en esa voz que te dice internamente que puedes lograr lo que te propones.

 

¿ Olvidar ? ¿ Recordar ?

Si has perdido a un ser querido, es posible que pases por todo tipo de emociones. Es probable que estés triste, preocupado o asustado. Tal vez no estés preparado, estés impresionado o confundido. Puedes sentirte enojado, engañado, aliviado, culpable, exhausto o simplemente vacío. Tus emociones pueden ser más intensas o más profundas que lo habitual, o estar entremezcladas de una manera que nunca habías experimentado.

A algunas personas les cuesta concentrarse, estudiar o comer cuando están atravesando una etapa de duelo. Otras pierden el interés por actividades que solían disfrutar. Algunos se enfrascan en juegos de computación o beben o comen en exceso. Y otras personas se sienten adormecidas, como si nada hubiese ocurrido.

Todas estas emociones son reacciones naturales frente a la muerte.

¿Qué es el duelo?

El duelo es la reacción emocional, física y espiritual en respuesta a la muerte o una pérdida. Las personas que están de duelo pueden experimentar los siguientes cambios:

  • Sienten emociones fuertes, como la tristeza y la ira
  • Tienen reacciones físicas, como falta de sueño o sensación de náusea
  • Tienen reacciones espirituales frente a la muerte. Por ejemplo, algunas personas se cuestionan sus creencias y se sienten muy decepcionadas de su religión mientras que otras descubren que su fe es más fuerte que nunca

El duelo no siempre se relaciona con la muerte.

Existen muchos tipos de pérdidas y no todas tienen que ver con la muerte. Una persona también puede hacer duelo tras la ruptura de una relación íntima o después de que uno de los padres, un hermano o un amigo se muda.

El proceso de duelo lleva tiempo y las heridas se sanan gradualmente. La intensidad del duelo puede depender de si la pérdida fue inesperada y repentina, y de la relación que tenías con la persona que falleció.

Algunas personas escriben sobre el duelo y aseguran que se da en etapas, pero en realidad se suele sentir como “oleadas” o ciclos de dolor que van y vienen según lo que estás haciendo y si existen elementos que te hagan recordar a la persona que murió.

Si perdiste a un familiar cercano, como un padre o un hermano, es posible que sientas que te robaron el tiempo que deseabas pasar con esa persona. También puede resultar difícil expresar tu propia aflicción cuando los demás integrantes de tu familia también están afligidos.

Algunas personas pueden esconder su propia aflicción o evitar hablar de la persona que falleció, porque tienen miedo de entristecer a un padre o a otro integrante de la familia. También es natural sentirse culpable por una discusión pasada o una relación compleja con la persona que murió.

No siempre el duelo se debe a la muerte de una persona. La muerte de una mascota puede provocar fuertes sentimientos de aflicción. Algunas personas se sorprenden por lo dolorosa que puede llegar a ser esta pérdida. Pero los lazos de amor que compartimos con las mascotas son reales y los sentimientos de pérdida y dolor que tenemos cuando mueren también lo son.

Todos estos sentimientos y reacciones son normales. Pero ¿qué puede hacer una persona para superarlos? ¿Cuánto dura el duelo? ¿Alguna vez todo volverá a la normalidad? ¿Y cómo vas a seguir adelante sin la persona que falleció?

Enfrentar el duelo

Así como la gente siente el duelo de muchas maneras diferentes, también lo maneja de manera diferente.

Algunas personas buscan el apoyo de otras y encuentran alivio en los buenos recuerdos. Otras tratan de mantenerse ocupadas para alejar su mente de la pérdida. Algunas personas se deprimen y se alejan de sus amigos o evitan los lugares o situaciones que les recuerdan a la persona fallecida.

A algunas personas, las puede ayudar hablar con otros de su pérdida. Algunas lo hacen natural y fácilmente con amigos y familiares; otras hablan con un terapeuta profesional.

Algunas personas quizás no sientan ganas de hablar mucho del tema, porque les cuesta encontrar palabras para expresar una emoción tan profunda y personal, o se preguntan si hablar les hará sentir más dolor. Esto está bien, siempre y cuando encuentres otras maneras de hacer frente a tu dolor.

En algunos casos, la gente canaliza su dolor involucrándose en actividades peligrosas y autodestructivas. Hacer cosas como beber, drogarse o cortarse el cuerpo para escapar de la realidad de una pérdida puede aplacar el dolor, pero la sensación es únicamente temporal. La persona no está realmente enfrentando el dolor; simplemente lo está enmascarando, lo que hace que esos sentimientos se acumulen en el interior, prolongando el duelo.

Si el dolor parece empeorar, si sientes deseos de lastimarte a ti mismo o tienes pensamientos suicidas, habla con alguien en quien confíes y dile cómo te sientes.

Qué esperar

Puede parecer imposible recuperarse después de perder a un ser querido. Pero la aflicción mejora gradualmente y se vuelve menos intensa con el tiempo. Tal vez, saber algunas de las cosas que puedes esperar durante el proceso de duelo pueda ayudarte a superar el dolor.

Los primeros días después de la muerte de una persona pueden ser intensos, la gente puede expresar emociones fuertes, tal vez llorar o consolarse mutuamente y reunirse para expresar su apoyo y sus condolencias a quienes se ven más afectados por la pérdida. Es normal que sientas que “te estás volviendo loco” y que sientas mucha ansiedad, pánico, tristeza e impotencia. Algunas personas dicen tener una sensación de “irrealidad”, como si estuviesen mirando el mundo desde un lugar lejano. Otras se sienten malhumoradas, irritables y con resentimiento.

La familia y los amigos suelen participar en rituales que pueden ser parte de su religión, su cultura, su comunidad o de sus tradiciones familiares (como servicios religiosos, velorios o funerales). Estas actividades pueden ayudar a la gente a superar los primeros días posteriores a la muerte y a honrar a la persona que murió. La gente puede pasar algún tiempo reunida conversando y compartiendo recuerdos de la persona que falleció. Esto puede extenderse por días o semanas después de la pérdida y los amigos y la familia traen alimentos, envían tarjetas o pasan a visitarte.

Muchas veces, la gente muestra sus emociones en este período. Pero, en ocasiones, una persona puede estar tan sorprendida o superada por la muerte que no demuestra las emociones en forma inmediata, aun cuando la pérdida sea muy terrible. No es nada raro ver a las personas sonriendo y hablando con otras en un funeral, como si nada triste hubiese ocurrido. Pero estar junto a otras personas que atraviesan el duelo puede brindar cierto alivio y recordarnos que algunas cosas continuarán igual que antes.

En algunos casos, cuando terminan los rituales asociados con el duelo, la gente puede sentir que deberían haber “superado” la pérdida porque todo parece haber vuelto a la normalidad. Cuando la gente que está de duelo regresa a sus actividades normales, puede resultarle difícil entregarse de lleno a las tareas de todos los días. Muchas personas vuelven a realizar sus tareas normales después de unos pocos días o de una semana. Pero si bien es posible que no hablen tanto de su pérdida, el proceso de duelo continúa.

Es natural continuar teniendo sentimientos y preguntas durante un tiempo después de la muerte de una persona. También es natural comenzar a sentirse un poco mejor. Depende mucho de la manera en que la pérdida afecte tu vida. Está bien estar afligido durante días, semanas, o incluso más tiempo, según cuán cercana era la persona fallecida.

No importa cómo elijas pasar tu duelo, no existe una manera correcta de hacerlo. El proceso de duelo es gradual y dura más en algunas personas que en otras. Puede haber momentos en los que pienses que nunca disfrutarás de la vida de la misma manera, pero ésta es una reacción natural después de una pérdida.

Cuidarte a ti mismo

La pérdida de un ser querido puede ser estresante. Cuidarte a ti mismo en cosas pequeñas, pero importantes, puede ayudarte a enfrentarla. Aquí hay algunas cosas que quizás te ayuden:

  • Recuerda que la aflicción es una emoción normal. Debes saber que la aflicción puede desaparecer (y va a desaparecer)
  • Participa en los rituales. Los servicios religiosos, los funerales y otras tradiciones ayudan a la gente a superar los primeros días y a honrar a la persona que falleció.
  • Reúnete con otros. Incluso las reuniones informales de familiares y amigos brindan una sensación de apoyo y ayudan a la gente a no sentirse tan aislada durante los primeros días y semanas del duelo.
  • Cuando puedas, habla de ello. A algunas personas les ayuda contar la historia de su pérdida o hablar de sus sentimientos. En ocasiones, una persona no tiene deseos de hablar. Eso también está bien. Nadie debe sentirse presionado a hablar.
  • Exprésate. Aun cuando no sientas deseos de hablar, encuentra maneras de expresar tus emociones y tus pensamientos. Comienza a escribir un diario sobre los recuerdos que tienes de la persona que perdiste y de cómo te sientes desde la pérdida. O escribe una canción, un poema o un tributo a la persona que falleció. Puedes hacerlo de manera privada o compartirlo con otros.
  • Haz ejercicio. El ejercicio puede cambiar tu humor. Puede resultar difícil sentirse motivado; por lo tanto, modifica tu rutina normal si es necesario.
  • Aliméntate bien. Seguramente tengas deseos de saltear comidas o quizá no tengas hambre, pero tu cuerpo necesita comida nutritiva.
  • Únete a un grupo de apoyo. Si consideras que puede interesarte concurrir a un grupo de apoyo, pregúntale a un adulto o a un consejero escolar cómo unirte a uno. Lo que debes recordar es que no tienes por qué estar sólo con tus sentimientos o tu dolor.
  • Expresa y libera tus emociones. Si tienes deseos de llorar, no te reprimas. No te preocupes si escuchar determinadas canciones o realizar algunas actividades resulta doloroso porque te trae recuerdos de la persona que perdiste. Esto es normal. Después de un tiempo, será menos doloroso.
  • Crea un memorial o un tributo. Planta un árbol o una planta, o recuerda a la persona con algo saludable, como participar en una maratón o caminata a beneficio (por ejemplo, una carrera por el cáncer de mama) en honor del ser amado.

Conseguir ayuda para un duelo intenso

Si tu dolor no disminuye después de un tiempo de la muerte del ser amado, es posible que desees recibir ayuda. Si el duelo se transformó en depresión, es muy importante que se lo digas a alguien.

¿Cómo saber si el duelo está durando demasiado tiempo? Éstas son algunas de las señales:

  • Has estado de duelo durante 4 meses o más y no te sientes mejor.
  • Te sientes deprimido.
  • Tu dolor es tan intenso que sientes que no puedes continuar con tus actividades habituales.
  • Tu dolor está afectando tu capacidad para concentrarte, dormir, comer o socializar como lo hacías normalmente.
  • Sientes que no puedes continuar viviendo después de la pérdida, o piensas en el suicidio, la muerte o en lastimarte a ti mismo.

En cierta medida, es natural que una pérdida haga que las personas piensen en la muerte. Pero si la pérdida ha hecho que pienses en el suicidio o en lastimarte a ti mismo de alguna manera, o si sientes que no puedes continuar viviendo después de tu pérdida, es importante que se lo digas a alguien de inmediato.

La ayuda de un terapeuta profesional puede serte útil, porque te permite hablar de tu pérdida y expresar sentimientos intensos. Muchos consejeros se especializan en trabajar con adolescentes que están luchando contra la pérdida de un ser querido y la depresión. Si te gustaría hablar con un terapeuta y no estás seguro por dónde empezar, pregúntale a un adulto o a un consejero escolar. Tu médico también puede recomendarte a alguien.

¿Alguna vez lo superaré?

Los amigos y familiares bien intencionados pueden decirle a una persona que está de duelo que necesita “seguir adelante” después de una pérdida. Lamentablemente, este tipo de consejo puede hacer que las personas duden en hablar de su dolor o que sientan que están haciendo un mal duelo o uno demasiado prolongado, o que no son normales. Es útil recordar que el proceso de duelo es sumamente personal e individual: no existe una manera correcta o incorrecta de hacer duelo. Cada persona necesita su propio tiempo para encontrar alivio.

Sin embargo, es importante que las personas que están atravesando un duelo no pierdan las ganas de vivir. Si no te gusta la idea de seguir adelante, tal vez la idea de “continuar” te parezca más adecuada. A veces, puede ayudarte recordarte a ti mismo continuar haciendo todo lo que puedas por el momento. Permítete estar triste e intenta no escaparte de tus emociones. Pero continúa haciendo cosas que normalmente harías, como estar con amigos, ocuparte de tu mascota, practicar ejercicio o hacer tus tareas escolares.

Seguir adelante y aliviar la aflicción del duelo no significa olvidarse de la persona que has perdido. Volver a disfrutar de la vida no significa dejar de extrañar a esa persona. Y cuánto tiempo pasará hasta que comiences a sentirte mejor no es una medida de cuánto amabas a esa persona. Con el tiempo, gracias al cariñoso apoyo de la familia y los amigos, y a tus propias acciones positivas, descubrirás maneras de enfrentar hasta la peor de las pérdidas.

Revisado por: D’Arcy Lyness, PhD

Su vida

 

Su vida es lo que usted hace de ella. Su felicidad depende principalmente de su actitud en la vida y especialmente, del tenor y de la calidad de sus pensamientos y de sus ideas, que son más potentes de lo que usted cree. Ellos son también sus principales armas para llevar la existencia que desea tener.

Usted no ve el mundo tal y como es, sino como su mente lo ve. Dicho de otro modo, todas sus percepciones y sus pensamientos juegan un papel de filtro entre la realidad y usted. El mundo es lo que usted piensa. Si usted piensa que es duro, no podrá progresar.

Sus pensamientos influyen pues en su existencia y en todo su entorno. Usted puede conocer la felicidad o la desgracia en función del tenor positivo o negativo de sus ideas.

Para volver sus ideas lo más potentes posibles, es preciso positivarlas al máximo. Cuando le llegue una idea negativa, déjela llegar; cuando se vaya, déjela irse. Actúe con sus ideas negativas como con un caballo.

Como se haría con un caballo salvaje, es necesario calmar sus pensamientos negativos. Si los retiene en su mente, darán vueltas y vueltas como un caballo encerrado en una cuadra.

Si usted deja que el caballo salga de la cuadra, este se irá a correr a los espacios abiertos y, al cabo de un momento, se calmará y se  volverá tranquilo.

Haga lo mismo con una idea negativa: no la retenga. Déjela pasar y salir del encierro de su mente.

Si ella se resiste, emita inmediatamente un pensamiento positivo sobre algo positivo que le gustaría hacer. Esta reacción, con un poco de entrenamiento, ahuyentará la idea negativa.

Al cabo de un tiempo, su mente se calmará por sí sola; las ideas negativas desaparecerán. Usted habrá tomado el control de su mente y podrá cambiar su existencia y el mundo que le rodea.