Podemos ( diez poderes mentales listos para usar )

1. Pensar cosas que nos hagan sentir bien con nosotros mismos y bien en general. Pensar cosas que suban nuestra energía. Pensar cosas que nos hagan sentir expandidos, ilusionados, inspirados. Cada vez que no nos sintamos bien preguntarnos ¿Qué estoy pensando? y elegir un pensamiento que nos haga sentir mejor. Pensar en la mente como en un pequeño y precioso jardín invadido por malas hierbas (pensamientos que nos hacen sentir mal con nosotros mismos o con lo que pasa). Arrancarlas y convertirlas en abono (usándolas como un recordatorio de que podemos pensar algo que nos haga sentir mejor).

2. Pensar es crear. Si todo se manifestara instantáneamente ¿cómo sería nuestra vida si ocurriera ya mismo todo lo que estamos pensando? Imaginad que ocurriera. Si un pensamiento negativo fuera veneno ¿seguiríais tomándolo? Tomad el poder de vuestra mente como creadores de vuestra vida.

3. Rumores, celos, crítica destructiva, envidia y cotilleos crean relaciones de muy baja energía en las que uno se siente mal con el otro y consigo mismo.
Cada vez que os descubráis criticando, envidiando, cotilleando, difundiendo rumores, comentando el peso o aspecto de fulanito/a, sintiendo celos (que no es más que creerse inferior a un posible competidor, lo cual declara la propia inferioridad y la manifiesta), parad en seco y si no podéis encontrar nada bueno que decir o pensar, distraeros con algo que sí podáis apreciar. No por el otro, sino por vosotros mismos.

4. Control emocional. Si estamos sintiendo algo, podemos estar con esa emoción y hacerle preguntas, en vez de reaccionar. Charlar con la ira en vez de gritar a otro o dar un portazo, abre puertas inesperadas a la solución. Pensar en las consecuencias antes de reaccionar.

5. Si el pasado no os está dejando avanzar, dejadlo atrás con amor. Prestadle atención al presente, a lo bueno del presente, a lo que es posible crear ahora para el futuro. Empezad de cero. Renunciad a ser reparados de injusticias, renunciad a la mochila de piedras y dad un paso hacia adelante. Elegid la infinita posibilidad de una hoja en blanco. Analizar el pasado sólo sirve si nos está dando soluciones aquí, ahora. Analizarse y examinarse está bien, si nos ayuda aquí, ahora a estar mejor. Si sólo nos hace daño, podemos pedirle al Universo que limpie el pasado. Formatear y reinstalar.

6. Practicad algún tipo de relajación cada día, aunque más no sea estar en una habitación silenciosa o con música suave. Ver tele no es relajarse. Hay que permitirle al cerebro descansar un rato y a los músculos también. Cuando llego a casa, después de mis larguísimos días, la felicidad es tomarme un yogur bebible, sacarme los zapatos y respirar.

7. Contacto con la naturaleza. Mar, bosque, parque, jardín, lo que sea. Respirad aire puro si podéis. Tocad o abrazad un árbol. Andad sobre arena mojada o hierba.

8. Prestad atención a lo que os haga sentir bien, a lo que os cargue las pilas, a lo que os dé esperanza. Ignorad el resto. Si no podéis ignorarlo, buscad algo positivo en ello. Siempre lo hay.

9. No dejéis que el miedo os paralice. Haced cualquier cosa, aunque sea muy fácil y muy pequeña. Un problema muy grande es como un castillo de naipes. Cualquier carta de ese problema que quitéis hará que el problema empiece a resolverse. Eventualmente, con que déis ese paso, se resolverá solo con un poco de tiempo.

10. Buscad el equilibrio. Buscad los grises. Buscad la posibilidad en todo. Los extremos siempre producen su contrario. Son como un péndulo. La vida ocurre en el viaje del péndulo de un lado a otro.

Si aplicáis estos poderes cada día, en las pequeñas cosas, el resto de las percepciones y capacidades se activarán naturalmente, momento a momento, y empezará a surgir lo que realmente queréis y necesitáis.

FUENTE :

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¿Eres especial o unico ?

 

Los egocéntricos presentan actitudes y conductas arrogantes, imperiosas, pedantes y altaneras

Quien profesa la egolatría practica un culto, una adoración y un amor excesivo de sí mismo. En psicología, el egocentrismo es una exaltación de la propia personalidad, auto-considerándose como centro de la atención de los demás. El egocéntrico o la egocéntrica, atiende desmedidamente sus propios intereses antes que ocuparse de terceros, si es que lo hace.

El problema fundamental que sufren los ególatras es que miran la realidad a través del cristal de la propia “infalibilidad”. Para ellos, los demás deben aceptar sus puntos de vista y generalmente no aceptan estar equivocados. Tienen una marcada tendencia a menospreciar a las personas y son hipercríticos de quien piense o actúe diferente a su forma de comportarse. Sus opiniones y sus intereses son lo más importante en la vida y todos los seres que le rodean deben supeditarse a ellos.

Más que personas provistas de una necesaria y adecuada autoestima, los egocéntricos manifiestan una exagera grandiosidad y pretenden considerarse  admirados al menos, cuando no adulados. Esta circunstancia los hace vulnerables, porque los aduladores pronto se dan cuenta que una forma de manipular a los ególatras es sugiriéndole ideas como si fueran sus propios pensamientos.

Pensando que nunca pifian y siempre tienen  la razón, no son aptos para profundas reflexiones y no escuchan lo que se les dice o advierte. Por ello, cometen graves errores a lo largo de su vida y poco a poco, de grandilocuentes se van quedando solitarios, conviviendo con su propia “grandeza” y algunas fantasías de supuestos éxitos, de poder o de excepcionalidad.

En las relaciones personales, los egocéntricos o egocéntricas se comportan como aprovechadores. Sus cónyuges, hijos y entornos íntimos deben subyugar sus proyectos de vidas a ellos. Igual ocurre en el ámbito laboral, siempre usarán a los demás para alcanzar sus propósitos.

Cuando cometen evidentes faltas o un traspié, no lo reconocerán y ante los comentarios dirán que los envidian. Así construirán una “realidad” de perfección donde los otros tendrán la culpa de sus desatinos.

Al ser “especiales” y “únicos” presentan actitudes y conductas arrogantes, imperiosas, pedantes y altaneras.

La terapia conductual en grupo es una alternativa para estos casos porque les permite reconocer los problemas de otros y coadyuvar en su solución. Además comienzan a escuchar a las personas en lugar de hablar todo el tiempo de sí mismos. La dificultad radica en que el egocéntrico o la egocéntrica en muy contadas ocasiones aceptarán acudir por ayuda porque quienes se lo propongan. nunca tendrán la razón

Prisionero 119.104 de Auschwitz.

Vivió 92 años absolutamente plenos. Pero donde encontró sentido a su existencia, y a la del ser humano, fue en el lugar donde menos imaginó: los campos de exterminio nazis.

Auschwitz. La noche de Navidad de 1944. A 30 grados bajo cero, sin calefacción, descalzos, en la oscura antesala de la muerte, un puñado de despojos humanos se apiña en un extremo del barracón para escuchar las palabras del prisionero número 119.104. “Pensadlo: estamos ante el desafío de sobrevivir. Podemos hacer una de estas dos cosas: convertir esta experiencia en una victoria o limitarnos a vegetar, dejando de ser personas. Incluso aquí debemos subsistir al cobijo de la esperanza en el futuro; no importa que no esperemos nada de la vida, lo que verdaderamente importa es lo que la vida espera de nosotros. No hay que avergonzarse de nuestras lágrimas, porque demuestran nuestro valor para encararnos con el sufrimiento. Si conoces el porqué de tu existencia, entonces serás capaz de soportar cualquier sufrimiento”.

Y aún añadió: “La desesperanza puede ser explicada en términos de una ecuación matemática: D = S – P, Sufrimiento sin Propósito. En el momento en que ves un sentido en tu sufrimiento, puedes moldearlo en un logro; puedes convertir la tragedia en un triunfo personal, pero debes saber para qué. Si las personas no pueden encontrar ningún sentido en absoluto a sus vidas, tal ven tengan algo con lo que vivir, pero no tendrán nada por lo que vivir”.

El prisionero número 119.104 se llamaba . Después de padecer el tormento de Auschwitz -donde su madre murió en la cámara de gas- sufrió el de los campos de Kaufering III y de Turkheim -donde fue separado de su esposa, que murió en el de Bergen-Belsen. Y antes sobrevivió a Theresienstadt -donde murió su padre, enfermo de inanición-, campo de exterminio al que fue deportado en septiembre de 1942, cuando era un eminente psiquiatra de 37 años y director del Departamento de Neurología del Hospital Rothschild, único hospital de Viena en el que eran admitidos judíos. El joven Viktor ya había aprendido a sobrevivir al hambre y la pobreza durante la I Guerra Mundial, cuando apenas contaba 9 años. Y durante sus estudios de bachillerato aprendió a interesarse por la realidad del ser humano y a cuestionar la verdad científico-organicista que proclamaba su profesor: “la vida humana no es otra cosa que un proceso de combustión y de oxidación”. “Si es así –lo interpeló Viktor, puesto en pie- ¿cuál es el sentido de la vida humana?”

Años después, ya como uno de los psiquiatras más prestigiosos de su país, Frankl daría respuesta a este interrogante a través de su Logoterapia (tercera escuela de Viena, contrapuesta al Psicoanálisis de Freud y a la Psicología Individual de Adler), según la cual el ser humano halla el sentido de su existencia a través del amor a otros, a través de sus actos de creación y a través de virtudes como la compasión, la valentía o el sentido del humor; o el sufrimiento. Al final, estas tres vías nos llevan a un sentido último en la vida, que no depende de otros, ni de nuestros proyectos ni de nuestra dignidad, sino de Dios, el sentido espiritual de la vida.

Esta teoría fue el resultado de sus reflexiones y experiencias, propias y ajenas, durante sus años vividos –sobrevividos- bajo el terror nazi. Tras la liberación del campo de Turkheim, el 27 de abril de 1945, Frankl comenzó a buscar un sentido a su propia supervivencia, “el para qué habré quedado vivo”; y por qué unos sobrevivieron y otros no. A finales de ese año, a lo largo de nueve días, fue dictando “entre lágrimas” a tres secretarias del Hospital Policlínico de Viena (donde era jefe del Departamento de Neurología) el testimonio de sus experiencias en los campos de concentración, tomando como referencia docenas de papelitos que había ido rellenando en su cautiverio. “Aquellos que tienen un por qué para vivir, pese a la adversidad, resistirán”, nos dice Frankl. En los campos pudo percibir cómo las personas que tenían esperanzas de reunirse con seres queridos o que profesaban una gran fe, tenían mejores oportunidades que los que habían perdido toda esperanza. La elección dependía de cada uno, pues el ser humano es libre y cada persona elige “si dejarse determinar por las circunstancias o enfrentarse a ellas”. Al final, concluye: “Después de todo, el hombre es ese ser que ha inventado las cámaras de gas de Auschwitz, pero también el que ha entrado en esas cámaras con la cabeza erguida y el Padre Nuestro o el Shema Yisrael en sus labios”.

El libro se publicó en 1946 bajo el título de El hombre en busca de sentido, destinado a todas las personas que habían sufrido las consecuencias de la guerra, y que a lo largo de 60 años ha dado también esperanza a millones de personas con millones de sufrimientos diferentes. En estos tiempos de vacío y desesperanza será un buen momento para repasar la lección de Viktor Frankl y aplicar su ecuación a la inversa: Esperanza = Sufrimiento con Propósito. Si él encontró sentido al sufrimiento extremo, qué no podremos conseguir nosotros con nuestras pequeñas o grandes tragedias.

FUENTE : http://www.elsemanaldigital.com

Todo tiene un “por que”

La vida siempre plantea retos, pero lo importante es como ves esos retos.

Las personas durante su vida, pasan por tres escalones que podríamos llamar: “Los 3 escalones de la evolución personal”. Es importante pasar por cada uno. Hay personas que se quedan para siempre en el primer o segundo escalón. Tu desafío, es llegar al tercero. Estos son los tres escalones de la evolución personal:

1 . Sufrir

“¿Por qué Dios no se apiada de mi?” “¿Por qué las personas son tan malas?” “¿Por qué me tiene que pasar esto a mi?”. Esta forma de pensar cierra todas tus posibilidades de crecer. Hace que te encierres en un círculo vicioso de tristeza, del que rara vez escapas durante tu vida.

2 . Aprender de las derrotas

Es la mentalidad de “¿Qué puedo aprender de esto que me está pasando?” “¿Qué puedo hacer al respecto?”. Superas la mentalidad de sufrir y comienzas a crecer. Pero este escalón sólo es una verdad a medias. Si te quedas en él, serás un luchador incansable que se enfocará en el éxito desde el punto de vista social: dinero, casa, familia, etc., pero tarde o temprano durante tu vida, en especial cuando estés a punto de llegar a la vejez, te darás cuenta que has estado pedaleando en el vacío “¿Qué sentido tiene todo lo que estoy haciendo? Algo me falta”. Pero si luchas con tenacidad por encontrar la respuesta, tarde o temprano subirás al tercer escalón.

3 . El propósito de tu vida

Llegarás a ver tu vida como una misión de vida que tienes que llevar a cabo. Retrocede en el pasado 10 años, y ve cómo cada una de las acciones de tu vida, te llevaron cuidadosamente al momento que estás viviendo hoy. Verás con claridad que cada persona y circunstancia de tu pasado, parecen acomodarse como si fueran piezas de un rompecabezas. Descubrirás que el que te despidieran de tu trabajo, te obligó a ir por sendas que ahora estás muy agradecido. Comprenderás que el que tu pareja te dejara, te llevó a conocer a la persona con la que actualmente estás casado. Cada hecho está ligado con el siguiente.

Cuando llegas al tercer escalón, el éxito social es secundario para ti. Las personas que están en el escalón 1 y 2 se enfocan en recibir. Cuando tú estés en el escalón 3, te concentrarás en dar. Tu vida será una mágica aventura. Vivirás en el presente, preguntándote que tiene que ver determinada persona o circunstancia con tu misión.

La única forma de que seas feliz plenamente, es estando en el escalón 3. Sabrás que tu vida tiene un propósito. Cuando cambies de enfoque interior para buscarlo, los maestros aparecerán para enseñarte lecciones y dirigirte a cumplir tu misión. Pueden presentarse en la forma de un amigo, un niño o una nota en el periódico que por arte de magia aparecerá. No es coincidencia. Recibirás pistas a lo largo de tu vida, que te dirán qué hacer. Sólo mantente alerta y sigue tu intuición. Así que recuerda: sólo cuando estés en el tercer escalón de la evolución personal experimentarás esa sensación interior de plenitud. Tu vida tiene un propósito y tu tarea es descubrirlo.

Despierta para la vida. Medita en tus responsabilidades ante el mundo y ante ti . De ti dependen las personas que te rodean: en la familia, en el trabajo, en la sociedad. No huyas de las responsabilidades que asumiste. Realiza tu trabajo con amor, produciendo lo más que puedas y lo que te permita tus fuerzas. En tus manos está una parte del futuro de la humanidad.

¿Eres humilde o falsamente modesto ?

 

El ejercicio de la humildad vuelve a estar de moda, recuperado por numerosos libros de auto-ayuda que pueblan las estanterías de los grandes almacenes. Quizá no conste bajo su verdadero nombre, que seguramente le restaría popularidad. Se promueve como recuperación del sentido de realidad y como aprecio de uno mismo tal cual es. Otra forma de llamarla podría ser «autoestima», valor en alza que sería una falsedad si no se basara en la real-realidad de la persona, con sus virtudes y defectos, con sus límites y sus potencialidades auténticos.

Ahora bien. ¿Por qué se ha vuelto tan importante recuperar la humildad, sea como sea que se le llame? Quizá porque hace años que una severísima cultura de la imagen –entendida muchas veces como apariencia– nos impulsa a cincelarnos según el perfil físico y de personalidad de los grandes modelos mediáticos. En este clima social, apreciarse a uno mismo se ha vuelto una empresa cada vez más difícil. Se sobrellevan con dificultad el leve exceso de grasa, el acné juvenil y los labios finos o los más incipientes signos de envejecimiento. Y rasgos de personalidad como la timidez o la escasa competitividad suelen ser considerados negativos. Así, se vuelve laborioso escapar al imperio de los lugares comunes dictados por la moda, pero quien logra apreciarse tal como es se libera de un enorme peso que le dificultaba caminar con garbo por la vida.

El primer significado de la palabra humildad es el de «virtud que consiste en el conocimiento de las propias limitaciones y debilidades y en obrar de acuerdo con este conocimiento». Tengo yo visto por experiencia que las personas de ese tipo muestran una gran dosis de sabiduría y son mucho más felices que quienes viven a duras penas luchando contra las evidencias de su ser e ignoran quiénes son. Éstos no perciben su propia realidad; son conscientes quizá tan sólo de sus virtudes, no de sus limitaciones. O bien sí se dan cuenta de estas últimas, pero intentan esconderlas para evitar el rechazo social y actúan como si jugaran a ser mejores de lo que son. Este juego es muy cansado, además de estéril: los demás suelen percibirlos rápidamente en su realidad más cruda, y ese camino no los lleva a un auténtico desarrollo de sus capacidades.

Es interesante recordar aquí que el investigador norteamericano Robert Sternberg define la inteligencia como «la habilidad para alcanzar lo que se desea en la vida, dentro del propio contexto sociocultural, capitalizando las fortalezas y compensando o corrigiendo las propias debilidades.» En otras palabras, este autor está describiendo la inteligencia como una capacidad de la persona humilde para lograr de la mejor manera posible lo que se ha propuesto en la vida, desde sus circunstancias vitales y sacando el máximo partido a sus capacidades.

Quien posee la inteligencia de la humildad no pelea con la vida a cada instante, y ello le ahorra inútiles accesos de ira, estrés y desgaste. El inteligente/humilde puede ser comparado con quien hace surfing en el mar; se desliza con y desde los eventos que la vida de por sí conlleva, previstos e imprevistos, y con una musculatura flexible toma de la mejor manera la ola para dirigirse a su meta, mientras que esa misma ola puede revolcar a otros que deciden llevarle la contraria. La persona que así actúa suele establecer vínculos más fuertes y duraderos con otras personas, a las que acepta a su vez como son, sin exigirles lo que no pueden dar. Es por ello capaz de dar y recibir amistad y amor.

Bienvenida la humildad, esa maestra de vida que nos hace más lúcidos a la belleza, pequeña o grande, que la vida cotidiana de casi todo ser humano contiene en sí. Esta virtud, además de hacernos más grato el camino, es una brújula para acertar en nuestras metas y alcanzarlas.

SIMPLEMENTE HACER PENSAR.

 

 

Compartir, compartir, compartir… No pretendo más a través de este blog, de esto que escribo. Compartir no un pensamiento, sino una evolución, crecer juntos, y, a través de aquí, no sólo hacerlo al lado de una, dos o diez personas, sino de todos los que, con buenos ojos, lean estos textos. Compartir y así repartir lo que a mí y a algunos nos parece hermoso y esencial.

Compartiendo de este modo pienso que uno también anula el ego de saberse en todo momento con la verdad. Al hacer público (aunque sea así, en petit comite) lo que voy aprendiendo y asimilando abandono mi supuesta perfección y me desnudo ante vosotros y ante el hecho de que acepto que esto es un camino donde lo aprendido va evolucionando. Venzo así al ego, a mi yo incordiante. Así ni yo mismo ni nadie puede pensar que me creo conocedor de verdad suprema alguna, que me pienso guía o superior a nadie. Así queda demostrado que soy el último y el primero, como todos, caminante más… y si lo que dudo, asimilo y descubro sirve de algo… aquí lo tienen, aquí me tienen…

Las cosas tienen que cambiar….. y cambiarán… escucha a tu corazón. ¿Que estás muy cómodo con la vida resuelta? Eso no te lo crees ni tú. Sabes bien lo que te falta, búscalo, nadie te va a decir el qué, ni yo ni nadie, esa es la diferencia con las sectas y las religiones… sólo tú lo sabes, sólo tú lo hallarás… pistas hay miles… Esto puede ser para ti una de ellas o simplemente la rayadura de un colgado. La cuestión no es convencer, sino hacer pensar…

 

Equilibrio, la cuerda es tu mente.

 

Tu equilibrio emocional se refleja en todos los aspectos de tu vida, pero lo que más podemos percibir es en lo relativo a nuestra capacidad de establecer y mantener relaciones saludables y en obtener el máximo de satisfacción con nuestro trabajo. A través de estos dos aspectos puedes hacer un diagnóstico de cómo anda tu equilibrio emocional.

Hay observaciones concernientes a la vida que siempre deben hacerse, como por ejemplo, ¿de qué forma encaras los sentimientos y cómo los percibes? ¿Puedes realmente ponerte en el lugar de otra persona, en una determinada situación? ¿Cómo está tu relación contigo mismo?

Para calmar tu mente y aclarar tus pensamientos no hay nada mejor que meditar, lo cual hará que tu conciencia se modifique ante la vida.

Otra manera interesante de crecer es a través de la escritura.
Crea un diario, sírvete de este medio para extravasar tus emociones, y percibirás que cuando termines estarás más calmo. Cuando escribimos sobre un hecho determinado, acabamos trayéndolo a nuestra conciencia, a través del recuerdo de cada etapa.
Y cuando el acontecimiento llega a la conciencia, significa que el 50% ya está resuelto.

Muchas veces sentimos una necesidad enorme de contar algo a otra persona, lo cual nada más es que repetirnos la historia a nosotros mismos, a fin de comprender lo que de hecho está sucediendo, o incluso para percibir algo relevante o esencial que estaba fuera de nuestro alcance.

Procura establecer ligaduras cada vez más fuertes con las personas que amas.
Incentiva a las personas y anímalas siempre. En ese momento estarás haciendo a otros lo que deseas recibir. Esto hará que te sientas fortalecido.

Hay otra consideración que hacer; la persona que no se cree merecedora de recibir amor incondicional y considera que sus necesidades no son importantes, además de volverse cada vez más desequilibrada emocionalmente, tendrá siempre la certeza de que solo mantiene el amor en su vida por el sufrimiento y donación constantes. Soportará cualquier situación simplemente para recibir un poco de amor.

¡Ten siempre la seguridad de que la persona más importante en este mundo eres TÚ!
Ámate, respeta tus necesidades, tus deseos y tus sentimientos.
¡Aprende a conocerte!!!
¡Aprende a disfrutarte!!!
¡Aprende a estar en tu compañía!!!