EN LA OSCURIDAD DE LA NOCHE

 

Cuando pienso en las infinitas posibilidades que encierra este Universo que habitamos, os confieso que se me corta la respiración. Y no me refiero a las posibilidades materiales solamente, no a las infinitas ecuaciones de distancias ni los inacabables arcoiris de belleza, sino al maravilloso hecho de pertenecer a un plano que se manifiesta a sí mismo de innumerables maneras. Y de todas ellas, somos nosotros pequeña partícula de polvo que danza en los mares del tiempo y el espacio.

Desde que el hombre tuvo noción de su propia entidad, ha pasado por los siglos indagándose sobre el origen de su propio ser y ha imaginado respuestas de las más variadas. Ha buscado satisfacer su necesidad de trascendencia de los modos más discímiles posibles. Pero, en definitiva, ha buscado acercarse a lo que Es. El modo… es otra cuestión.

Si hablamos de conocer, pareciera que no hay secretos en el término en sí. ¡Nada más equivocado! Cuando digo que conozco, puedo estar refiriéndome a lo que percibo a través de mis sentidos o a lo que, a lo largo de mi vida, he ido incorporando en forma de conceptos y definiciones universalmente aceptadas. Pero hay un tercer nivel de conocimiento, uno que está ligado a nuestra capacidad de percibir la realidad de una manera íntegra, dándonos acceso a la comprensión de los hechos, de las situaciones e, inclusive, del marco conductual de un individuo, de un modo total. Este tipo de conocimiento es vivencial e intuitivo… pero, lamentablemente, poco frecuentado por el común de las personas.

El adoctrinamiento del que somos objeto ni bien llegamos al mundo, va desarrollando estructuras de pensamiento que nos alejan de esta particular manera de conocer. Se desarrolla en el niño la técnica de aprendizaje por repetición, por imitación, por imposición, y se lo distancia de su natural capacidad de intuir. Así, cuando llegados al mundo adulto, cuando nuestro Ser pugna por ser conocido… nuestra mejor herramienta se encuentra olvidada en los recovecos de una mente llena de ruido y preocupaciones, distante en un mundo angustiado por las cuestiones de subsistencia material, confort y obligaciones.

Entonces, cuando me pregunto ¿quién soy?… descubro que no me conozco. Encuentro que detrás de las máscaras y los roles hay alguien… de quien intuimos es nuestra auténtica y verdadera parte.

¿Por dónde dejar escapar a ese ser que Soy? ¿Cómo darle posibilidades de manifestarse? ¿Cómo hago para que se desarrolle, crezca, se expanda hasta ocupar el lugar que merece, todo mi YO?

Un buen método es el arte. Todas las manifestaciones artísticas provienen del campo del conocimiento abroquelado detrás de las estructuras. Usamos las palabras (ortografía y sintaxis incluidas), los pinceles y telas, las cuerdas y los amplificadores, como vías, materiales necesarios de expresión… formas para contener lo que no tiene forma.

El hombre de ciencia conoce frecuentemente la respuesta a sus desvelos de esta manera.

El hombre espiritual se conoce  y conoce el Objeto de su búsqueda por esta misma vía.

Entonces me pregunto: ¿me conozco? Y si mi respuesta es ambigua… ¿con qué criterio puedo decir que te conozco?

Anuncios

EL ARTE DE CONOCERTE

 

Hace ya más de veinticinco siglos, Tales de Mileto afirmaba que “la cosa más difícil del mundo es conocerse a uno mismo”. Y en el templo de Delfos podía leerse aquella famosa inscripción socrática –gnosei seauton: “conócete a ti mismo”, que recuerda una idea parecida.

Conocerse bien a uno mismo representa un primer e importante paso para lograr ser artífice de la propia vida, y quizá por eso se ha planteado como un gran reto para el hombre a lo largo de los siglos.

Es tomar conciencia de nuestros verdaderos deseos e intenciones, saber escuchar nuestra voz interior, reconocer la realidad circundante, observar nuestros pensamientos y tener al menos un conocimiento aproximado de: quienes somos, que queremos, donde vamos, como nos valoramos, con que herramientas contamos. Es ser más conscientes en cada momento.

Muchos  fuimos educados con la creencia de que debemos cuidar a los demás en vez de cuidarnos a nosotros mismos. Con esta creencia nos olvidamos por completo de cuidarnos y vivimos enfocados en los demás. Esto generalmente se traduce en baja autoestima. Tener una relación con usted mismo es conocerse mejor:¿Que estoy sintiendo y pensando? ¿Cuáles son mis sueños y frustraciones? ¿Qué me hace feliz? ¿Qué quiero para mi vida? ¿Hago las cosas por mi o para complacer a alguien más? ¿Disfruto de las cosas que hago día a día? ¿Esta es la vida que quiero para mí? ¿Tengo relaciones sanas y basadas en crecimiento?

La mejor manera de realizar esto es través de  la autoobservación y la meditación. En vez de tratar de negar y evitar nuestros problemas simplemente los observamos y nos volvemos concientes.

Hay un interrogante que muchos en algún momento del camino nos hemos planteado ¿Quién soy? ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Soy feliz?

Tenemos la ilusión de que el mundo exterior nos complete y perseguimos la zanahoria de la felicidad que nunca llega. Cuando obtenga mi titulo universitario voy a ser feliz, cuando me case voy a ser feliz, cuando viaje voy a estar pleno, cuando tenga hijos voy a ser feliz…

¿Y si el único que momento que tenemos para decidir sobre nuestra felicidad es ahora?

¿Y si lo único que puedo disfrutar es El aquí y ahora?

La búsqueda interior tiene el propósito encontrar ese tesoro interno, esa seguridad, esa confianza interna y el amor por uno mismo que luego se extiende a toda la creación. El amor es una energía que esta dentro de nosotros. Una sensación de paz, de tranquilidad, de quietud, de alegría intensa, de que todo esta bien en este momento. Nos permite encontrar el equilibrio emocional que tanto buscamos.

Advertir cómo estamos emocionalmente es el primer paso hacia el gobierno de
nuestros propios sentimientos.

El conocimiento propio es puerta de la verdad. La verdad de quienes somos. ¿Somos nuestros cuerpos? ¿Somos nuestras mentes? ¿Nuestros pensamientos? ¿Nuestros roles? ¿O somos algo más? ¿O somos seres ilimitados con ilimitada capacidad de amar?

Siéntate un momento al día, cierra tus ojos y mira en tu interior. Hazte esa pregunta ¿Quién soy? Y observa tus pensamientos sin involucrarte en ellos, poco a poco van a aflorar de tu interior muchas respuestas que van a ayudarte en tu crecimiento personal, en alcanzar esa paz y quietud mental que estas buscando.

Es nuestra esencia, lo que somos en realidad, nos cuenta que la conciencia es amor: un amor que es incondicional, y diferente a todas las clases de amor a la que estamos acostumbrados, y que esta dentro de nosotros mismos”. “No hay nada mas pleno que el amor incondicional a uno mismo, y cuando lo experimentamos podemos extenderlo a cada aspecto de nuestra creación. Cuando nos amamos a nosotros mismos incondicionalmente, todo el miedo desaparece, y se experimenta la unidad en todo. No es una experiencia sutil, sino que es total. Es lo mas grandioso que le puede suceder a un ser humano.”

Cuando falta este contacto con nuestra propia conciencia, no se puede ser sincero con uno mismo, por mucho que se quiera. Querer ver qué es lo que nos sucede –y quererlo de verdad, con sinceridad plena– es el punto decisivo. Si eso falla, podemos vivir como envueltos por una niebla con la que quizá nuestra propia imaginación enmascara las realidades que nos molestan.

Porque encontrar escapatorias cuando no se quiere mirar dentro de uno mismo es la cosa más fácil del mundo. Siempre existen causas exteriores a las que culpar, y por eso hace falta cierta valentía para aceptar que la  responsabilidad, es quizá nuestra, o al menos una buena parte de ella. Esa valentía personal es imprescindible para avanzar con acierto en el camino del autoconocimiento, aunque a veces se trate de un recorrido que puede hacerse  cuesta arriba.

Tomate algún tiempo para mirar dentro tuyo y calmar la mente. Así, borraras todas las impresiones que llevamos en nuestras vidas cotidianas y experimentaras la presencia, lo divino, tu esencia, esa energía de amor, esa paz, esa dicha y libertad interna, esa alegría y quietud que es el verdadero centro de nuestra existencia.

Fátima Hergenreder.
www.despertarespiritual.com.ar

ANTES DE EMPEZAR EL CAMINO.

Es difícil emprender el camino, el viaje pude ser largo y peligroso . Un viaje  que pocos se atreven a emprender por propia voluntad, pero que sin embargo, todos mas tarde que pronto tendremos que hacer.

Y no me estoy refiriendo a ese ultimo viaje, no, ese ultimo viaje lo hacemos obligados, así que no ponemos nada de nuestra propia voluntad para emprenderlo.

No, me refiero a ese viaje a nuestro interior, a esa exploración  intima que nos llevara a saber  como somos, aunque muchos lo acaban confundiendo con el quien somos.

Somos como hemos nacido y sin embargo el quienes somos lo hemos ido  haciendo a lo largo de nuestra vida.

Se podría decir que el quien somos es  el traje que nos hemos ido confeccionando a lo largo de los años, sin embargo el como somos  es algo se nos a dado desde entes de nacer y  afortunadamente no podemos cambiar.

Y en esa  diferencia esta toda la lucha que los seres humanos libramos a través de nuestra existencia y desgraciadamente muy pocas veces se cumple que lo que somos es igual a quien somos.

Y en ese viaje a nuestro interior , en esa lucha por superar nuestros miedos, por llegar al fondo de nuestro ser, por saber como somos, por llegar a ser nosotros mismo, en ese viaje , es donde dejaremos atrás todo lo que no necesitamos para seguir adelante, hacia al conocimiento final.

Y ese gesto de ir desprendiéndonos de todo lo superfluo, ese gesto de ir dejando atrás personas, sentimientos….. ese gesto  nos hará crecer como personas. Y eso duele.

Pero como decía mi abuelo….cualquier remedio que duela… cura. O no.



Las Nueve Respuestas de un Sabio

1. Qué es lo más antiguo?

Respuesta

Dios…..

porque siempre ha existido

2. Qué es lo más bello?

Respuesta

El Universo….

porque es obra de Dios.

3. Cuál es la mayor de todas las cosas?

Respuesta

El Espacio…….

porque contiene todo lo creado

4. Qué es lo más constante?

Respuesta

la esperanza……..

porque permanece en el hombre

después de que lo ha perdido todo.

5. Cuál es la mejor de todas las cosas?

Respuesta:

La Virtud……

porque sin ella no existiría nada bueno.

6. Cuál es la más rápida de todas las cosas

respuesta

el pensamiento …..

porque en menos de 1 minuto

nos permite volar hasta los confines del universo.

7. Cuál es la más fuerte de todas las cosas

respuesta

la necesidad…..

porque es con lo que el hombre

enfrenta todos los peligros de la vida.

8. Cuál es la más fácil de todas las cosas?

Respuesta

Dar Consejos.

Pero cuando llegó a la novena pregunta

El sabio de Mileto dio una respuesta tan inesperada,

que a su interlocutor le pareció paradójica,

quizás porque no entendió su profundo significado…El sabio de Mileto dio una respuest

9. Cuál es la más difícil de todas las cosas?

el sabio de mileto respondio

CONOCERSE A SI MISMO

RETROSPECTIVO EXISTENTE

 

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.

Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie, nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.

¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

 

Poema de Miguel Labordeta

DECLARACION DE INTENCIONES

Estando Jesús reunido con sus Discípulos, le preguntó Santiago: “Maestro, ¿qué debemos hacer para comprender mejor su Mensaje?”.

El Maestro dijo: “Alrededor del Sol, hay muchos Planetas y cada uno de ellos ocupa su lugar y su distancia entre ellos y el Sol y entre los demás Planetas; así vosotros deberéis ocupar vuestro lugar y distancia alrededor del Sol, procurando no estar ni demasiado cerca, ni demasiado lejos. Y entre Ustedes, mis discípulos, esto debe ser en equilibrio, permitiendo así, como los Planetas, que cada uno reciba únicamente que necesite para su propia sobre vivencia; habiendo concordancia en “la Luz que viene del Sol y Luz que viene del Padre”.

En este momento interrumpe Judas y le dice: “Maestro, sabemos que Usted es el Enviado del Padre, pero a nosotros ¿Quién nos ha enviado?”.

Contesta el Maestro: “Mi Padre me ha enviado a Mí para enseñar a vosotros; mi Padre los ha enviado para que me escuchen”. La Parábola de quien da y de quien recibe, es semejante a una semilla que cae en la tierra, nace, crece y fructifica y su fruto le es dado a quien sembró la semilla; así como Yo hago de mi Padre, vosotros también deberéis hacer “la Voluntad de mi Padre, porque con vosotros somos UNO”.

Texto del Evangelio prohibido de Judas traducido al Castellano.