La verdad te llevara a la realidad . O quizás no.

 

La realidad no se me abre de modo inmediato y total, y porque se
trata de un largo ascenso (inacabable), es por lo que no me puedo considerar
poseedor total de la verdad: el “sólo sé que no sé nada” es lo propio de los
sabios, pues se dan cuenta de la gran riqueza de lo real, del largo trecho que
aún les queda por recorrer. Por el contrario, de la ignorancia se dice que es
arrogante. Me refiero a la humildad de saber que la verdad no depende de mí,
sino que he de abrir los ojos a la realidad: la realidad es la “piedra de toque de
la verdad”. Esto ha de generar un espíritu crítico que lleva no a rechazar las
cosas sin más, sino a poner las ideas y los conocimientos ante lo real. Esa
actitud de acudir a lo real (y no a mis intereses o a lo que me conviene, o a mi
incuria o pereza) lleva a saber rectificar: “rectificar es de sabios” se dice. A
quien es verdaderamente sabio, no le duele ni le humilla rectificar: descubrir un
error es un paso más en el ascenso, por lo que sólo cabe gratitud ante quien le
hace caer en la cuenta de él. Forma parte de esta humildad el dejarse ayudar:
saber escuchar, dejar aconsejarse. Es difícil realizar la ascensión sin ayuda.

La búsqueda de la verdad es como una aventura. Como al héroe, la verdad
le llama –le interesa- y le saca de la monotonía en la que tal vez vivía. Esta
llamada suele ser un “deslumbramiento”, lo que hemos llamado también
admiración, ahora en los dos sentidos del término.
El ignorante no es capaz de asombro alguno,
y el cobarde no es capaz de salir de su rutina (de eso habla
también Platón, refiriéndose a los que se quedan en la cueva). Hay quienes no
son capaces de interesarse por la verdad, como aquellos que no consideran
que valga la pena la empresa aventurera.
Esta capacidad de interesarse es una capacidad de “amar la verdad”. De
hecho, verdad y amor se ilustran mutuamente: en un enamoramiento existe
también un “deslumbrarse”, y precisamente se anuncia un proyecto en común
con otra persona. El enamoramiento me descubre una verdad sobre mí mismo,
me señala un camino de verdadera realización o perfeccionamiento personal.
No puedo caminar tampoco hacia la verdad si no me interesa, si no la amo de
alguna forma.
Este amor a la verdad se manifestará también en respeto, en no
manipularla, no supeditarla a mis intereses, etc.

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No eres el salvador ni la guía de nadie, sólo de ti mismo

 

Sentir que gracias a uno otras personas se iluminan o, al revés, que la presencia de otros nos devuelve la luz es pura ilusión del ego. Ser ejemplo no es pretender que otros hagan las mismas cosas que uno, pues el verdadero camino siempre es hacia dentro y es personal. La frase “Todos los caminos conducen a Dios” debe ser tomada en el puro sentido No-Dualista, ya que al ser la separación una ilusión, en Dios todos los caminos se encuentran. Se puede mostrar la puerta pero cada quien decide por si mismo si la abre y atraviesa. La verdadera Guía es Interna, es tu Intuición, la Voz de tu Espíritu, voz que es finalmente la que habla por Dios. Muchas veces esa voz coincidirá con lo que escuchas de afuera y pensarás que alguien te está guiando. Pero, apenas aceptes a alguien como tu ídolo, comenzarás a fabricar tu propia decepción. Ocurre lo mismo si alguien te ha entronizado y te ha tomado como líder; en algún momento los problemas de tu vida personal lo decepcionarán.

Todos aprendemos y enseñamos al mismo tiempo. Por tal motivo, es conveniente mantener una actitud receptiva hacia las señales que recibimos de nuestro entorno y ver qué resonancia producen en nuestro interior.

No eres el salvador ni la guía de nadie, sólo de ti mismo. Pero en este tú van implicados tus hermanos, esto es así, porque en realidad no existe separación. Todos somos UNO. 

Aunque al nivel de la forma tengamos la impresión de lo contrario. Salvate tú y salvas al mundo que percibes, pues es el reflejo de tu mundo interior. Ninguna vida depende de tus conocimientos ni de tus esfuerzos. Esto es cierto también al revés. Nadie te rescatará ni te salvará, excepto tú mismo. Recuerda que no hay nadie ahí afuera, solo eres tú y lo que tu ego invento. El mejor Guía con que contamos está dentro de Nosotros. Nos habla con voz suave y paciente, sin obligarnos a nada; nos indica siempre el camino más corto y más feliz, nos da la idea más adecuada y la respuesta que racionalmente no podemos encontrar.

Por eso, es conveniente practicar meditación y ejercicios de relajación para poder escuchar esa voz. Si vives de prisa, tenso, angustiado y con un ritmo acelerado, seguramente no oirás la “voz de tu intuición” y buscarás guías externas.

Hay personas que son muy positivas y estimulantes, y podrán ayudarte en un principio. Evita idolatrarlas y evita también ser idolatrado. Recuerda siempre que la “Guía más válida y acertada está siempre dentro de ti”.

Una razón mas…o quizás no.Dudar es existir.

Qué significa “cábala”?
Deriva del hebreo lecabel: “saber recibir”.

¿Recibir qué?
Un conocimiento.

¿Qué conocimiento?
Un saber teórico-práctico.

¿Consistente en qué?
En comprender los secretos del universo y en conducirse con plena conciencia.

¿Un saber integral?
La cábala aúna filología, matemática, psicología, cosmología, física, filosofía, mística…

¿Dónde está tan vasto conocimiento?
Textos veterotestamentarios son el fundamento de una tradición de estudios que florecerá en obras de la Sefarad medieval.

¿Cabalistas en España?
Entre sabios judeoespañoles surgirán los grandes cabalistas: Isaac el Cec, Nahmánides, Azariel, Abulafia… ¡que propuso al Papa que se convirtiese al judaísmo! Y acuñarán aquí los textos clásicos de la cábala: Sefer Yetzirah, Zohar, Bahir…

¿Nace aquí la cábala, pues?
El Rabí Aquiba empezó a desarrollarla en el siglo II, aunque ya hubo cabalistas en Qumram (s I a.C). Pero la gran eclosión será en las aljamas del siglo XIII de Montpellier, Girona, Barcelona, Zaragoza, Toledo…

¿A qué responde tal eclosión?
A un anhelo de espiritualidad mal satisfecho por la religión convencional.

Eso pasa hoy también…
Y por eso renace el interés por la cábala.

Atrae a Madonna, a artistas famosos…
Pese a la indiferencia religiosa, ¡hay inquietud espiritual! Empezamos a estar preparados para recibir la cábala. Cada sociedad conocerá la cábala que sea capaz de soportar.

¿Es la cábala una mística judaica?
Una tradición mística dentro del judaísmo.

¿Qué la distingue de otros misticismos?
No culpa al sexo ni al dinero: entiende que Dios creó la materia y creó el cuerpo.

¿Aúna lo material y lo espiritual?
Alinea materia, emoción e intelecto. Propugna el sentimiento en el pensamiento, y el pensamiento en el sentimiento.

La principal enseñanza de la cábala es…
Que la consciencia de tus límites aumentará tu libertad: ¡cuánto más sabio, más libre! Y que si matas el deseo, mueres.

¿Y dice algo sobre la felicidad?
Si vives equilibrado y feliz en tu estadio, ¡ya estás bien! La felicidad reside en la tensión existente entre satisfacción-insatisfacción.

¿Algún ejemplo de esa tensión?
Citaré a Job: “Dios me lo dio, Dios me lo quitó, ¡bendito el nombre de Dios!”.

¿Por qué decimos “hacer cábalas” por darle muchas vueltas a un asunto?
Cada letra hebrea entraña un código numérico, además con correspondencias con colores, sonidos…: combinadas en palabras, arrojan sentidos complejos. Tu nombre, así, es tu conexión con la realidad.

¿Ah, sí?
Por eso a veces conviene cambiarse el nombre. ¡Ah, y vigila con los apodos!: marcan.

Elija a su cabalista predilecto.
Isaac Luria: en el siglo XVI pasó veinte años meditando en el Nilo sobre el misterio de la creación.

¿Es también la cábala una técnica meditativa?
Rotando letras se generan mantras meditativos, sí… Y con las letras del Tetragrama (la palabra Yahvé) podría accederse a un gran poder, un poder peligroso.

¿Qué poder?
El de crear un antropoide, como el legendario Golem de la aljama de Praga. La enseñanza está clara: tu lengua pueda dar vida o puede matar, ¡ve con cuidado!

¿El conocimiento es peligroso?
Véase la bomba atómica.

¿Cuál es la profilaxis?
Frente a inteligencia, sabiduría: sabio es quien conoce los límites de la inteligencia.

¿Es la cábala una magia?
Es una alquimia interior… que se trasluce al exterior. Tú reconoce tus fragilidades, ten fortaleza y domínate: eso simboliza el cordón rojo que algunos lucen en la muñeca.

¿Es la cábala una técnica adivinatoria?
La profecía es la capacidad de intuir, es una razón más rápida. El cabalista, el místico, puede llegar a superar la variable espacio-tiempo, sí. En hebreo no existe el presente.

¿No?

“El ‘Soy el que Soy’ de la Torá es una mala traducción al griego: ‘Soy siendo lo que estoy siendo’, dijo Dios”. Todo fluye, cada hora tiene su energía, su poder.

¿Es el hebreo la lengua de Dios?
Se escribe de derecha a izquierda porque así es más fácil picarla en piedra: es decir, es una lengua muy antigua.

Y con ella Yahvé creó el mundo, ¿no?
Por eso, escrutando cada letra, puede desentrañar el cabalista los misterios del mundo.

¿Puede un cabalista enseñarle algo a un cosmólogo?
El infinito (Dios) se retiró en un punto, generando ahí espacio-tiempo (universo) y así poder llenarlo, revelándose. Hasta la co-creación: cada vez que tú piensas, ¡creas!

¿Y a un filósofo?
Dijo Hasdai Cresques: “Visto desde el hombre, hay libre albedrío. Visto desde Dios, todo está predestinado”.

¿Y a un moralista?
Dijo Abulafia: “Detrás de todo bien, hay mal; detrás de todo mal, hay bien”.

¿Hitler…?
El alma judía intuye -y el cabalista sabe- que el mal es también instrumento de Dios

Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120827/54342190894/la-contra-mario-javier-saban.html#ixzz25mFbj8Ss

Tu Demonio Interior.

 

El miedo es un rasgo normal del ser humano, y sirve para alertarnos y protegernos. En este artículo analizaremos los demonios personales que todos tememos, no como enemigos que hay que vencer, sino como aspectos de la vida que tenemos que dominar, que pueden ser dominados, con la ayuda de la sabiduría que poseemos en nuestro interior.

Nuestros demonios personales

Todos tenemos nuestros demonios personales, que están íntimamente relacionados con nuestra historia y con nuestros puntos vulnerables. Así como en la odisea de Ulises, las sirenas intentan distraernos con el poder de su atractivo, nuestros demonios personales nos alejan de nuestros recursos y de nuestros objetivos valiéndose del miedo. Pueden perseguirnos desde el pasado, tendernos una trampa en el presente o acecharnos desde el futuro.

Los demonios son reales porque nos implican realmente. Nos atrapan en medio de experiencias intensas, de sentimientos intensos y de reacciones intensas. Dado que poseemos la capacidad de recordar, podemos reproducir acontecimientos del pasado recurriendo a una amplia gama de experiencias sensoriales. De hecho, podemos volver a tener una experiencia aterradora. Dado que poseemos la capacidad de imaginación, también podemos hacer lo mismo anticipándonos a un hecho, sin importar que en la realidad se cumpla o no. De modo que es posible repetir los malos momentos o imaginar los del futuro sin que jamás sucedan en la realidad.

Tus demonios personales también influyen en las cosas que aprendes y cómo las aprendes. Es imposible no aprender de lo que te sucede. La intensidad de la alarma, el terror, la tristeza o el dolor influyen en tu manera de anticiparte a las experiencias del futuro. Las personas aprenden a esperar ciertos acontecimientos y también es probable que desarrollen estrategias para evitarlos o para lidiar con ellos.

Al final, cualesquiera que sean las circunstancias que dieron lugar a un demonio, una vez que hayas aceptado que, en realidad, has contribuido a prolongar su existencia, recuperarás ciertas opciones. Si aprendes a entender el mensaje que el demonio intenta transmitirte, en lugar de tan sólo intentar evitarlo o escapar de él, recuperarás cierta influencia sobre tí mismo y tu situación y comenzarás a descubrir nuevos caminos por donde avanzar.

Cómo los demonios te privan de tu poder

• Destruyen tu concentración. Cuando tus sentimientos son intensos, no puedes prestar toda tu atención a lo que estás haciendo. No puedes concentrarte como debieras.

• Te enfrentan contigo mismo, unas veces riñéndote por portarte como un tonto, un débil o un niño, y otras porque no puedes SER tu mismo.

• Te despojan de la seguridad que tienes intrísicamente en ti mismo, disminuyendo tu capacidad para pasar a la acción. Corres el riesgo de perder la fe en ti mismo.

• Los demonios te desequilibran. Cada vez que te sientas temeroso o agobiado te alejas de tu propia sabiduría, volviéndote más vulnerable y susceptible de ser arrastrado de un lugar a otro.

Ya sean reales o imaginarios, del pasado, del presente o del futuro, internos o externos, tus demonios pueden atraparte.  En ese sentido, todos los demonios son reales, porque sus efectos también lo son. El núcleo es el miedo, a veces miedo de la cosa, a veces miedo del propio miedo. Y cuando tenemos miedo, nos sentimos impotentes, carentes de recursos y completamente paralizados. Como si algo absorbiera nuestro poder personal y lo situase en el marco  aquello que tememos.

Sin embargo, a menudo sucede que a las personas no les aterran las criaturas ni las cosas, sino las experiencias, ya se trate de una entrevista, de un examen en la autoescuela o de hablar en público. Puede que tu terror esté relacionado con “fracasos” vividos en el pasado, o que existan a pesar de saber que en esos casos siempre te desenvuelves sin problemas.

Y, como todos sabemos, también podemos tener miedo del miedo. En ese caso, el peligro es que comenzamos a empequeñecer cada vez más nuestro modelo del mundo, en la misma medida en que intentamos evitar el malestar. “No hagas esto, no hagas lo otro, podrías encontrarte con algo o con una situación que temes”.

Somos nosotros mismos quienes renunciamos a nuestro propio poder.

En el  principio veíamos cómo nuestros demonios personales pueden bloquear nuestras aspiraciones y objetivos en la vida privándonos de nuestro poder personal. En esta parte, vamos a ver cómo podemos darles la vuelta, conocer la sabiduría que entrañan, aprender de ellos y gestionarlos eficazmente.

Para ello, podemos desarrollar un proceso muy interesante y clarificador dividido en 6 pasos

Paso 1. Reconocer qué sucede realmente.

Las personas que saben reaccionar ante cualquier emergencia suelen tener una estrategia para evitar agobiarse. No se dejan invadir por los sentimientos, no se imaginan situaciones futuras y centran en hacer lo necesario en el AHORA, en el presente. Sin embargo, puede que en otras circunstancias tengan muchos sentimientos e imaginación. ¿Cómo lo hacen? No convierten la situación en lo que no es. No pretenden minimizarla ni racionalizarla de ninguna manera, y tampoco se permiten dramatizarla ni exagerarla.

Paso 2. Cambiar de estado.

Si sientes pánico, si te colapsas o te dejas dominar por las emociones, recuerda que no te puedes dar el lujo de no reaccionar. Utiliza la adrenalina para darte un momento a ti mismo y percibir la intensidad real de tus emociones. Ésa es la necesidad de comunicación que tiene tu interior en ese preciso momento.

Conectar así es de hecho, una manera de comenzar a cambiar tu estado, puesto que hasta la propia intensidad de la concentración que pones en los sentimientos desagradables activa una concentración interna y, por lo mismo, comienza a modificarse el patrón de tus ondas cerebrales.

Para comenzar a cambiar de estado, puedes hacer lo siguiente:

-Podrías apretar los puños y percibir la tensión real de los músculos. A medida que los relajas, te percatarás de cómo afecta a tu antebrazo y al resto del brazo.

-Respira hondo unas cuantas veces alzando las costillas y deja escapar el aire cada vez lo más lentamente posible. Descubrirás que esto facilita una respiración aún más profunda la siguiente vez.

-Imagínate que eres un colaborador externo en tu propia situación. Estás preocupado, pero no estás emocionalmente implicado. ¿Qué te parece la situación? ¿Te pone a prueba? ¿Es peligrosa? ¿Alarmante? ¿Incierta? ¿Amenazante, pero sin que sea una amenaza vital? Incluso cuando se trata de una situación de vida o muerte, como en el caso de un accidente grave o de una enfermedad, el que presta ayuda externa intenta identificar las prioridades inmediatas. Puedes conseguirlo, aun cuando la persona de cuyo drama es testigo seas tu mismo. Es una manera creativa y útil de controlar el poder inherente en la situación, porque la adrenalina que has generado mediante tu alarma ahora puede procurarte la energía que necesitas para pensar con claridad y tomar las medidas necesarias.

Paso 3. Buscar el valor de la señal del demonio.

Reflexiona sobre el significado especial que tienen esos demonios personales para tí. ¿Por qué un temor específico se vuelve recurrente en tu vida? ¿Por qué éste?

Paso 4. Mantener contacto con un sentido de la realidad

Los demonios personales viven en la exageración. Por lo tanto, es muy conveniente minimizarlos. Una de las maneras de conseguirlo es utilizar la imaginación de la que se alimentan para quitarles su poder.

He aquí una pregunta secuencial que puedes realizarte ante una situación que puedas catalogar como pésima:

¿Qué es lo peor que puede suceder?

Y…¿Qué es lo peor que puede suceder?

Y… ¿Qué es lo peor que puede suceder?

y… ¿Qué es lo peor que puede suceder?

¿ y lo peor que puede suceder?

Sigue preguntándote hasta llegado el momento de plantearte esta pregunta anclada en la realidad.

¿Cuán probable es todo eso?

Por lo general bastará con aumentar la escala de tus temores, para hacer explotar al demonio personal. Llega un momento en que, al igual que un globo demasiado hinchado sencillamente explota porque es incapaz de contener más. Sin embargo, si hay un verdadero peligro oculto entre los temores de la fantasía, el proceso te ayudará a analizarlo y sabrás de qué se trata.

Paso 5. Abordar los aspectos específicos.

Independientemente de que el núcleo inherente de tu demonio personal sea un trauma del pasado, un peligro presente o un temor futuro, reconocerlo e identificarlo desde una posición de neutralidad activa te permitirá saber cómo tienes que proceder. En algunos casos, puede que decidas buscar la ayuda de un terapeuta, un coach o un entrenador. La pregunta clave que debes formularte en esta etapa del proceso es ¿Y ahora, qué?.

Sí, hay una dificultad. ¿Qué acción emprenderás? En cuanto te responsabilices de tu demonio de esta manera, recuperarás el poder que le habías otorgado.

Paso 6. Volver a la realidad.

Tu demonio personal puede ser el miedo o alguna emoción desestabilizadora, llámese rabia, remordimiento, odio, envidia celos; pero el proceso será siempre el mismo. Y, en todos los casos, el objetivo será recuperar el sentido de realidad, contigo mismo y con las circunstancias externas. Sólo entonces podrás recuperar tu dominio personal y elegir el camino adecuado.

¿Cómo puedes buscar el sentido de la realidad? Te sugiero que tomes en consideración estas tres premisas:

Encuentra una manera de estar en paz con las experiencias del pasado que no se pueden cambiar, como aquellas que te han hecho sentir rabia, culpa, vergüenza o remordimiento. Los demonios personales del pasado pueden convertirte en rehén del presente e impedirte avanzar con libertad hacia el futuro. Sin embargo, hay que respetar las emociones generadas por los acontecimientos del pasado, porque en su momento fueron respuestas significativas. Muchas personas se aferran a la rabia de hechos del pasado, se culpan a sí mismas o a otros de incompetencias en el pasado o sienten remordimiento o vergüenza por no haber actuado de manera distinta. En realidad, no se pueden modificar los hechos del pasado, al contrario de lo que sucede con nuestros sentimientos y el significado que les atribuimos, que sí pueden cambiarse. El proceso tripartito de reconocimiento, aceptación y acción también funciona en estos casos.

Fortalece tus bases. Una de las paradojas del trabajo con los demonios personales es que cuanto más los abordemos, menor será su poder para perjudicarnos o incluso para atemorizarnos. Los demonios pueden ser otras personas o nuestros propios impulsos, pensamientos y esquemas, traumas del pasado o temores del futuro, y cuanto más trabajemos con ellos, más aumentará nuestro poder. Como descubrió Frodo con el atormentado Gollum en El señor de los anillos,  un primer paso importante es suponer que nadie ni ninguna situación es total, absoluta e incuestionablemente mala.

Esto no significa que tengamos que comprometer nuestras creencias ni nuestras normas. No tienen por qué gustarnos los otros ni tenemos que perdonarles sus actos, pero podemos llegar a entender qué sucede. Y eso puede restablecer el sentido de nuestra propia valía y nuestro sentido de realidad. También crea un tipo de relación de poder muy diferente con ellos.

Reconstruye tu integridad. Lo que estás haciendo es reconstruir tu sentido de la plenitud y de la fidelidad a ti mismo. Cuando te enfrentas al temor y decides seguir de todas maneras, te estás permitiendo vivir experiencias muy diferentes, pero sin verte obligado a escoger entre ellas. Cuando asumes compromisos a partir de este sentido de la realidad personal, cualquier concesión que hagas será deliberada y voluntaria, y no accidental e involuntaria o por influencia de terceras personas.

Fuente :http://institutoaprendizaje.com/como-enfrentarte-a-tus-demonios-personales