UN CUENTO….O NO

 

 

Un sabio que estaba dando a conocer estos graves acontecimientos del Futuro, en la antigua Grecia, fue preguntado por uno de sus alumnos, ¿Si esto que nos anuncias, no lo viviremos nosotros, para que nos lo das a conocer?
El sabio respondió: Para que cuando llegue este momento, los hijos de vuestros hijos que escuchen el Ultimo Aviso, sepan lo que esta ocurriendo y lo que tienen que hacer para sobrevivir.

El joven le siguió preguntando: ¿Porque a nosotros que somos jóvenes, nos hablas de desgracias que acontecerán en el Futuro?, ¿No será mejor que nos hables de aspectos positivos, ya que nuestro País actualmente esta en guerra y la desgracia la tenemos aquí y ahora? y el sabio le contesto: Tú morirás en la guerra pero tus hijos sobrevivirán y ellos tendrán más hijos y así tu mismo vivirás a través de ellos, pues la Vida es Una en cada Ser y así los que nacieron en un pasado lejano, no tendrán fin si la Humanidad sigue Adelante.
Lo importante no eres tú como persona, es tu genética y esta la tiene el mensaje grabado.

Otro alumno interrumpió al sabio y le pidió: Sigue con el cuento que es muy interesante y el sabio mirándole le dijo: Ciertamente a ti te interesa como cuento, porque morirás y no tendrás descendencia, por eso no sientes inquietud en tu Interior, como la que sienten aquellos encargados por la Madre Tierra para ser herederos de su Futuro.

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¿SENTIMOS?……O NO

En muchas ocasiones nos ha podido ocurrir que, de repente, sentimos una intensa emoción, positiva o negativa, pero no podemos recordar (o ser conscientes) a qué se debe.

Habitualmente tendemos a asumir que el modo en el que nos sentimos es el resultado de aquello que nos sucede, esto es, si nos suceden cosas buenas nos sentiremos bien, y si nos suceden cosas negativas, nos sentiremos mal.
Pero, por suerte o por desgracias, la realidad es mucho más compleja. Podemos asumir, sin riesgo a equivocarnos, que apenas existen situaciones universalmente positivas o negativas, es decir, una misma situación puede hacer que dos personas diferentes se sientan de modo totalmente opuesto.
Y bien, si no son las situaciones las que nos hacen sentir de un modo u otro, ¿qué es? Los seres humanos, entre otras características, nos diferenciamos del resto de primates evolucionados por nuestra elevada capacidad cognitiva, de reflexión, anticipación, inferencia, planificación, etc.
Cuando nos encontramos ante una determinada situación, inmediatamente tenemos una serie de pensamientos (prácticamente automáticos) acerca de ela; estos pensamientos tienen su origen en quienes somos, quienes hemos sido, nuestros deseos, miedos, preferencias, aversiones, etc. y son esos pensamientos acerca de las situaciones que vivimos los que determinan el tono emocional con el que viviremos tales situaciones, no tanto las situaciones por sí mismas. Así, podemos comprender cómo una determinada situación o acontecimiento puede tener efectos tan diferentes dependiendo de quién la experimente. No existe la realidad, sino la realidad percibida por nosotros.

De este modo, cuando volvamos a sentir una emoción “inexplicable”, quizá su origen no se encuentre directamente en algo que nos ha sucedido, sino en nuestros propios pensamientos; podemos  tratar de “tirar del hilo” de nuestros pensamientos para poder encontrar, con un poco de habilidad, aquel que nos hizo sentir de tal forma