Cuando la muerte es animal.

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Desde el primer momento en el que un perro o un gato pasan a formar parte de un hogar, los dueños aceptan también que no vivirán todo el tiempo que uno querría. En ocasiones, su adiós tiene lugar en una clínica veterinaria. En estos casos, un veterinario ha explicado la importancia de que los dueños de las mascotas estén presentes en los últimos momentos de vida del animal.

Una usuaria de Twitter, ha contado en un mensaje la respuesta de un profesional a la hora de sacrificar a una mascota: “Le pregunté a mi veterinario cuál era la parte más difícil de su trabajo y me dijo que cuando tenía que sacrificar un animal, ya que el 90% de los propietarios no querían estar en la sala cuando los inyectaba, por lo que en sus últimos momentos, el animal suele estar mirando frenéticamente a su alrededor buscando a sus dueños.

No es este el único caso que pone en evidencia esta realidad. El pasado mes de agosto, el hospital veterinario Hillcrest, en Sudáfrica, explicaba en una publicación en Facebook lo siguiente:

“Cuando tienes una mascota es inevitable, en la mayoría de los casos, que muera antes que tú. Así que cuando tengas que llevarlo al veterinario para darle un final sin dolor quiero que sepáis una cosa. Tú has sido el centro de su mundo durante toda su vida. Ellos pueden haber sido solo una parte de la tuya, pero solo te reconocen a ti como su familia. Es devastador para nosotros como humanos perderlos. Pero por favor, te ruego que no los abandones. No les hagas pasar por esa situación en una sala con extraños y en un lugar que no les gusta. Lo que la gente necesita saber es que ellos te buscan cuando los dejas atrás”.

“Buscan en cada rostro a sus seres queridos. No entienden por qué los dejas cuando están enfermos, asustados, viejos o muriendo de cáncer y necesitan tu cariño. No seas un cobarde porque creas que es demasiado difícil para ti, imagínate lo que sienten ellos cuando los dejas en su momento más vulnerable y personas como yo tienen que hacer todo lo posible por consolarlos para que estén menos asustados”, concluyen.

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Miradas de gatos misticos… o no.

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Desde la antigüedad se ha creído que los gatos tienen una conexión especial con lo mágico, lo esotérico, con el plano más allá de la muerte, con otra dimensión. Así como los perros son nuestros fieles guardianes en el plano físico, los gatos lo son en la dimensión de lo espiritual o energético.

Muchas veces podemos observar a los gatos en actitudes que nos parecen sumamente extrañas: mirando hacia el vacío, atentos a algo que no se ve, maullando en torno a nuestro hogar o dentro de alguna habitación, huyendo de un invisible peligro y listo para atacar si es que se acerca a su propietario…

Los gatos, probablemente perciben una energía que nosotros no. Posiblemente ven cosas que nosotros no vemos y absorben las cargas, limpian nuestro ambiente y nos libran de malas energías. No es raro que cuando la carga es excesivamente negativa los gatos tiendan a enfermarse, incluso gravemente, casi sin explicación.

Hay quienes dicen que cuando dormimos no es nuestra psiquis la que genera los sueños, sino que viajamos hacia una dimensión paralela en el denominado “viaje astral”. Se dice también que los gatos disfrutan de dormir con sus propietarios, porque pueden ir con ellos, cuidando sus viajes y protegiendo su cuerpo.

Los gatos captan y absorben las energías y nos ayudan a sanar nuestros cuerpos y nuestras almas. Son la esencia del amor mismo. Cuesta que confíen, pero una vez que lo hacen, es para dar su vida por nosotros.

Si un gato llega a tu vida, préstale atención; quizás te esté queriendo decir algo. Quizás tenga algo que mostrarte. O simplemente quiera aliviar tu carga.

Quizás por ello los gatos se perciban como seres que se sienten superiores al resto, que miran con cierta displicencia a quienes lo rodean. Quizás sea verdad. Tal vez los egipcios y muchas otras civilizaciones tenían razón. El gato tiene una conexión especial con el mundo espiritual y sólo debemos dejar que nos ayude. Seamos humildes; no intentemos entender algo que escapa a nuestra lógica. Simplemente retribuyamos con amor su entrega y misticismo