La Diosa de la Muerte Vikinga . Hela.

 

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Hela fue la menor de los tres hijos que Angrboda tuvo con Loki, además de Fenrir y Jörmungandr. La mitad derecha de su cuerpo era realmente hermosa, pero la mitad izquierda de éste era igual a la de un cadáver en putrefacción y de ella despedía un olor nauseabundo. Cuando Odín y los otros dioses vieron por primera vez a Hela, quedaron tan espantados que la confinaron al más profundo y oscuro de los mundos: Helheim. Allí, para poco consuelo de Hela, fue nombrada soberana de los muertos.

Helheim está rodeado de una muralla en la que se abren varias puertas y en su imperio corren ríos sombríos. Una de esas corrientes de agua se llama Slid. Ésta nace en el este, fluye hacia el oeste a través de valles infectados de veneno y está llena de barro y espadas. Un perro, Garm, vigila la entrada de una de sus cavernas, Gnipapellir.

Helheim está rodeado además por el río Gjöll, que sólo puede cruzarse por Gjallarbru, el puente “cubierto de oro reluciente”, y que sin embargo pende de un sólo cabello, con el permiso de Modgud, la giganta virgen con aspecto de esqueleto. El camino hacia Helheim es tan largo que Hermod necesitó nueve días para cruzarlo, y horrible pues encadena al hombre moribundo con sólidas ligaduras que no pueden ser rotas, mientras la angustia roe su corazón y las sirvientes de Hela vienen cada noche a invitarlo. Ante los ojos del hombre moribundo se despliega una oscura y horrible región de brumas; ve que el sol, el puro astro del día, se desvanece y desaparece, y oye que los goznes de Valgriud, la puerta de Helheim, crujen y ésta se abre para recibirlo. Las puertas de Hela están custodiadas por muchos otros gigantes, como Hrimgrimir, el “envuelto en escarcha”.

La compañía de Hela es grande, pero tiene una morada lo bastante grande para todos; su imperio se extiende a lo lejos, sus palacios son prodigiosamente altos y tienen grandes puertas. Naturalmente su morada está hecha de sombras, pero tiene la apariencia de la realidad. Los que morían de enfermedad o de vejez, lo que los vikingos llaman “muerte de paja”, porque las camas de los moribundos están hechas generalmente de ese material, son enviados a Hela, al Helheim. Pero también parece que acuden otros, buenos o malos; pues se sabe que Balder acudió a Hel cuando fue asesinado por Hodr. Ella no puede recibir a aquellos ahogados en el mar ya que pertenecen a la diosa Ran, por lo tanto sólo obtiene los muertos en tierra firme. Las mujeres nobles tampoco van a Hela, ya que son acogidas por Freyja luego de su muerte, mientras que las vírgenes moran con Gefjun.

A pesar de que los inocentes son tratados amablemente por Hela, y disfrutan de un estado de dicha, no hay que sorprenderse de que los vikingos se encojan de miedo ante la idea de tener que visitar su morada. En su lugar, los hombres prefieren atravesarse con sus propias lanzas, arrojarse por un precipicio o ser quemados vivos; las mujeres no se acobardan de realizar actos igualmente heroicos. En el extremo de su dolor, no dudan en lanzarse desde un peñasco o caer sobre las espadas que les son entregadas como regalo en su boda, para que sus cuerpos sean luego cremados por sus seres queridos y sus espíritus sean liberados para unirse a sus esposos en los brillantes salones de los dioses.

El palacio de Hela se llama Eliud (“la miseria”), rodeado de numerosas y tupidas rejas, hasta cuya puerta, Falanda Forad (“el principio”), crece una de las raíces del fresno Yggdrasil. El vestíbulo del palacio se llama Bilkanda (“la maldición”). El lecho donde Hela se recuesta es Keur (“el insomnio”), su mesa es Hungour (“el hambre”), sus criadas son Ganglate (“el retraso”) y Gangleura (“la pereza”), su cuchillo es Sultin (“la sed”).

Hela ocasionalmente deja su morada para recorrer la tierra sobre el lomo de su caballo blanco de tres patas, Helhest. En tiempos de hambruna o de peste, si una parte de los habitantes de la región logra sobrevivir, los vikingos dicen que Hela utilizó un rastrillo. Cuando poblados enteros perecen, se dice que la diosa de la muerte utilizó una escoba.

Pero afortunadamente para Hela, no siempre está sola. Durante los meses de verano, cuando el clima se vuelve demasiado cálido para su gusto, el dios Ullr reside junto a ella, quizás como su amante. Ullr es también el mejor amigo de Balder, ya que le acompaña durante estos meses en las profundidades de Helheim. Ambos se encuentran allí en el solsticio de verano, fecha de la muerte de Balder, que es cuando los días empiezan a hacerse más cortos, y el reinado de la luz (Balder) gradualmente se deja vencer por el poder de la oscuridad (Hodr).

Durante el Ragnarok, cuando el rojo gallo de Helheim dé la alarma, Hela saldrá de las oscuras profundidades de su reino, seguida de cerca por el gigantesco perro Garm y el dragón Níðhöggr. Ella será la encargada de liderar la legión de los muertos, que regresarán a la tierra para luchar contra las fuerzas de Odín desde el norte, en una nave que dirigirá sus velas hacia Vigrid, con Loki, ahora desatado, como timonel, y los horrorosos habitantes de Helheim como peso muerto.

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